El Mañana

jueves, 27 de febrero de 2020

Los Redactores
Río Revuelto Los Redactores

Lo que el agua se llevó

19 enero, 2020

Para muchos la lluvia es sinónimo de quedarse en casa a ver
Netflix o leer un libro mientras se disfruta de pan y chocolate caliente, para
quienes viven en la periferia de la ciudad es una realidad distinta.

Si bien en parte del área conurbada muchos deben batallar
con encharcamientos y situaciones de esa índole, algunos menos afortunados, que
residen en viviendas improvisadas ven cómo la lona que tenían como techo se
vino abajo o cómo las láminas y tablas dejaron pasar toda el agua y el frío al
interior.

También el acceso a estos sectores se vuelve imposible, la
falta de pavimentación y drenaje pluvial hace intransitables las vías, al
convertirse prácticamente en puro lodo.

Sin irnos tan lejos, a unos metros de la presidencia
municipal hay varios puntos en donde se concentran personas sin hogar que
incluso forman pequeñas comunidades vecinales, como la que se encuentra en
Madero y Guerrero a un costado de una tienda de cadena, en la que un grupo de
indigentes ha hecho de ese punto su hogar con una sola pared, en la que
acomodaron muebles y casi todo lo que incluye una vivienda, pero al aire libre,
quedando a la merced de las inclemencias del tiempo, viviendo entre el frío, la
lluvia, el viento y el calor, pero sobre todo la indiferencia de una sociedad
que se acostumbró a verlos como parte del paisaje.

Obviamente que no todo es malo, para los rancheros la lluvia
es “una bendición”, pues además de ayudar a los sembradíos, se ve beneficiado
el ganado y el ecosistema en general.

Cada que llueve, mientras un segmento de la población se
alegra, otro teme por las condiciones de su sector.

Ayer un par de niños en edad preescolar corrían solos entre
el monte en el sector de Valles de Anáhuac y aunque algunos argumentan que se
trata de un descuido que puede ocurrir a cualquiera, representaba un gran
peligro que los niños deambularan por su cuenta muy cerca de una de las
vialidades que constantemente es el escenario de accidentes fatales o muy
aparatosos en la ciudad.

La ausencia de autoridades en todo este caso movilizó a los
ciudadanos que se dieron a la tarea de utilizar las redes sociales para
encontrar a los familiares de los dos pequeños -niño y niña-; iniciativa a la
que se sumaron rápidamente más usuarios locales para compartir la pesquisa en
grupos y muros hasta cumplir con regresarlos a salvo a casa.

El chofer de un camión urbano hizo toda la diferencia al
detener la unidad para poner a salvo a los pequeños, en tanto se resolvía su
situación; siendo este un momento ejemplar para los neolaredenses que hicieron
la buena obra del día.