El Mañana

martes, 12 de noviembre de 2019

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Los colaterales

20 octubre, 2019

Mike Hull sólo quería ver qué tan cierto era lo que se decía
de la frontera, pero quería escucharlo de viva voz de los residentes, verlo con
sus propios ojos y recorrer desde la playa Boca Chica en Brownsville hasta El
Paso Texas, sin mayor vehículo que sus pies.

A pesar de ser un abogado veterano de Austin, Texas, el
hombre de cabello crespo y barba blanca sólo carga con su gorra, una mochila
con algunos cambios de ropa y su bastón.

Para esta región, esa clase de trotamundos no se ve con
tanta frecuencia; para algunos la primera referencia que viene a la mente es
Forrest Gump, cuando un día decidió recorrer el mundo sólo porque sí.

En el camino ha vivido la cordialidad de muchos residentes
que se detienen a ofrecerle “ride”, agua y hasta un poco de dinero; otros le
preguntan por qué deambula por los caminos.

A pesar de lo que diga el gobierno estatal y municipal, la
percepción de inseguridad entre los ciudadanos es muy alta, de hecho destaca
Nuevo Laredo y Reynosa entre las más críticas en el país, en cuanto a como los
ciudadanos perciben la problemática.

Innegable es que los hábitos han tenido que cambiar, pues si
usted tiene 30 y más -mucho más-, forma parte de las últimas generaciones que
pudieron jugar con los niños de la cuadra sin tantas precauciones como ahora,
tal vez lo enviaban por las tortillas, a la tienda e incluso no requería tantas
medidas de seguridad en su domicilio.

Los niños de hoy viven encerrados en sus casas por
cuestiones de inseguridad, esto ha llevado a muchos menores a desarrollar
obesidad y hasta diabetes infantil, además de que esa falta de convivencia
-como jugábamos antes con los amigos de la cuadra- está afectando el desarrollo
emocional y hasta las habilidades sociales, de las cuales muchos hablan
recientemente; las actitudes de las nuevas generaciones, que son una mezcla de
diversos factores, entre esos los antes mencionados.

Parecieran increíbles las repercusiones que se derivan de un
ambiente inseguro, pero lamentablemente es una realidad que ya ve sus efectos
colaterales que van más allá de las adaptaciones inmediatas, como los cambios
de hábitos.

A corto plazo, cada que impera la inseguridad, los
ciudadanos comienzan a tomar medidas como poner rejas en cada ventana del
domicilio, dejar de portar cierta joyería, incluso se deja de visitar a ciertas
personas dependiendo el horario y sector donde vivan.

Al final, -como dicen algunos- el ciudadano que es noble
vive encerrado mientras que los criminales andan libres.