El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

Los ‘escombros’ de la fe

12 julio, 2019

Es una pena que algunas religiones creadas décadas o siglos atrás, y que en sus inicios y formaciones fueran defendidas de sus opresores de todas las formas, actualmente estén padeciendo ese desmoronamiento y caída en su credibilidad, provocada ésta, principalmente por los actos de sus mismos líderes, representantes; ofreciendo hoy y por eso mismo aquellas sólidas instituciones religiosas, tan sólo los “escombros” de la fe.

A finales de los años sesenta la ONU (Organización de las Naciones Unidas) promovió una investigación entre sus países miembros con el objeto de entender y saber más sobre derechos y las prácticas religiosas que profesaban; pero los representantes en ese entonces de una unión, la prensa internacional católica, impugnó dicho acto aludiendo que las personas encargadas del estudio eran totalmente antirreligiosos.

Esto demuestra que cualquier institución religiosa pequeña o grande en fieles o presencia mundial, es sensible cuando se le ataca, pero externan con esas reacciones, esa férrea lucha por defender lo que a través de esos agrupamientos religiosos que representan o a los que pertenecen se les ha ofrecido, dado.

A través de los siglos el comportamiento de la raza humana sí que ha sido complicado, su interacción ha provocado que desate su ira en contra de sus propios semejantes por cualesquier motivo, por lo mismo ha recurrido, ha tenido la necesidad de crear leyes y reglamentos terrenales, invocar por igual a dioses o divinidades que regulen sus arrebatados y negativos impulsos.

Pero lamentable es reconocer que esa superioridad que han manifestado infinidad de grupos religiosos, y que, a consecuencia de eso mismo, engrandecido a sus principales líderes, los ha llevado no tan sólo a promover sus ideologías o principios, sino por igual a abusar de ese poder desmedido que sus propios feligreses y a través de sus creencias les permiten poseer.

Olvidándose lo que representan, dejando a un lado esa infinidad de liturgias, de mandamientos, de costumbres ancestrales trasladadas a través del tiempo, que juntas ofrecen esa solidez a sus comunidades, a sus seguidores, que son precisamente las bases, esos pilares primordiales de lo que promueven y profesan.

Al menos la Iglesia Católica la que más fieles aún tiene en todo el mundo, desde sus inicios fue juzgada, por eso mismo surgieron grandes persecuciones en contra de sus defensores, dando lugar así a mártires que dieron su vida por ella, generándose también instituciones antagónicas para restarles credibilidad o fuerza.

Actualmente la mayoría de las religiones del mundo luchan en contra del mal, promueven el buen comportamiento de sus fieles, impulsan acciones que conlleven a transmitir a sus miembros a emular sus acciones, pero es acaso “el mal” el único enemigo a vencer, o la tentación ésta por igual como invitada o tolerada entre ellos mismos como guías.

En esta época moderna con tristeza se ve, que, de aquellas grandes instituciones religiosas, sus ideologías han sido de cierto modo echadas a un lado, pues sus líderes se han encargado de incrustar en algunas de éstas por decir así su propia personalidad e identidad.

En esta época moderna con tristeza se ve, que, de aquellas grandes instituciones religiosas, ya no existe y en demasía esa fidelidad y seguimiento a esa divinidad estipulada, sino tan sólo a esa investida figura y presencia humana que a través de ésta les solicita y los guía.

En esta época moderna con tristeza se ve, que, de aquellas grandes instituciones religiosas, muchos de sus representantes en lugar de ser esos resguardadores y promotores de sus ideologías, se han convertido con sus equívocas acciones en sus propios verdugos.

Quizás sea por esto mismo que en el mundo, muchos de esos seguidores, de esos fieles de infinidad de religiones, su comportamiento sea casi el mismo, al ya no percibir de dichas instituciones esa credibilidad, sentir por lo mismo la presencia de esa divinidad en ellas y por ellas ofrecida.

Pues basta con ver el comportamiento de la raza humana en estas últimas décadas, actitudes que poco a poco se han ido saliendo de esa tangente de lo normal, de esa norma que establece, que antepone ese ser, como es ese dios al que aún se le tiene o tenía fe, temor y respeto.

La ONU, siempre desde su creación ha procurado de este mundo, de su humanidad ese derecho a la vida y a su supervivencia a través de sus acciones, por lo mismo su trabajo rara vez ha sido juzgado o señalado como en esa ocasión por representantes de la Iglesia Católica.

Mas sin embargo si hoy se hiciera un análisis del comportamiento de los líderes o representantes de diversas congregaciones religiosas, vasto sería ese pergamino en donde se señale uno a uno el haber fallado a sus más elementales principios.

Lo más preocupante, el reconocer que en su mayoría están más inmersos en sus finanzas, en la edificación de fortalezas, de su expansión y presencia mundial, en su vida personal misma, que ser ese ejemplo, guardián, protector y defensor de sus propias ideologías a través de sus acciones.

La religión, a través de esas instituciones promotoras de la fe divina, son y han sido por siempre muy sólidas y concurridas, pero eso que profesan desafortunadamente ya no se manifiesta en el mundo entero fuertemente, pues al disminuir entre la mayoría de sus líderes esa canalización de paz, se sigue derramando esa sangre por conseguir ese aún necesario pan divino.