El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

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Los grafiteros

6 febrero, 2019

Por Los Redactores El arribo de una nueva caravana migrante a Piedras Negras y el intento de un grupo -que se desprende de ahí- para intentar cruzar casi de manera inmediata a los Estados Unidos, llega justo en el momento adecuado para Trump en el marco de su declaración para exponer el tema del muro.

Curiosamente esta y la anterior caravana han dado de qué hablar justo cuando Trump lo requiere, para fundamentar la ‘necesidad’ de un muro fronterizo y con eso contener el fenómeno migratorio y asegurar la frontera, claro que -especialmente- quienes viven en la franja comprenden que una barrera física es gran obstáculo.

Muchos videos existen sobre migrantes que con una escalera de aluminio que pueden conseguir en cualquier ferretería les es suficiente para cruzar en segundos, las barreras, cercas o muros que existen en la frontera, incluso notas periodísticas de diversos medios en Estados Unidos muestran como los prototipos de muros que tiene contemplados pueden ser cortados con maquinaria de fácil acceso, también en corto tiempo.

Muchas veces ha sido probado que gastar en un muro realmente no reducirá la migración ilegal -al menos no de manera considerable- y en el caso de la región de Laredo y sus alrededores existe incluso una barrera natural que para efectos de dividir a los dos países y evitar el cruce de indocumentados es mucho más efectivo, tanto así que cada año decenas de migrantes pierden la vida en las traicioneras aguas del río Bravo, otros tantos perecen en las adversas condiciones semidesérticas de la región luego de horas o días de caminar bajo los intensos rayos del sol.

Mientras tanto las casas migrante en Nuevo Laredo lucen una saturación inédita, más de 200 personas en un edificio con capacidad para 100 como ocurre en Casa AMAR; sólo imagine la necesidad que tiene ese lugar en materia de alimentación y vestimenta para tantos refugiados, muchos de los cuales son niños muy pequeños y requieren cuidados especiales.

Los murales que se encontraban frente a la Plaza Simón Bolívar fueron hechos con gran esfuerzo de artistas urbanos, pero poco parece importar a quienes grafitearon para arruinar el bonito escenario.

Alguien se le declaró a su amasio con un ‘Te amo Bryan’, mientras que otra persona decidió ponerle un rostro a una silueta de un venado.

Las texturas de autos antiguos dentro de un atardecer muy neolaredense adornaban ese costado; es una lástima que existan personas tan irrespetuosas y tan inconsideradas por la ardua labor que implicó esa obra.