El Mañana

lunes, 24 de junio de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

Los militares al mando, la decisión correcta

14 abril, 2019

Al fin se dieron a conocer los nombres de quienes tendrán la difícil tarea de encabezar la recién creada institución encargada de resolver uno de los problemas, si no es que el más grave, que tiene a nuestro país de cabeza. El combate a la inseguridad ha sido uno de los grandísimos dolores de cabeza de los últimos tres sexenios. Como bien recordamos el control que se generaba con el sistema del partido hegemónico que durante décadas tuvo bajo su mando al Estado en su conjunto permitía extenderse a los confines del crimen organizado.

Esta paz conveniente para muchos, desgraciada para todos, tuvo su fin cuando el PRI pierde las elecciones presidenciales en el año 2000. Fox, quien además de traicionar a la democracia, dada la oportunidad de cumplir sus promesas de campaña y hacer realidad el cambio que nunca llegó, traicionó a la propia Constitución y a gran parte del pueblo de México que había de manera ingenua depositado su confianza en él, ya que le dio la espalda a su primerísima responsabilidad de cumplirla y hacerla cumplir, así como haber soltado las riendas del poder de manera discrecional.

Esto sirvió para que los estados se convirtieran en virreinatos, y sus titulares tomaran el poder en sus manos encargándose, no sólo de administrar las fuerzas del trasiego de droga que geográficamente se repartía de manera regional, dando cabida a la figura criminal conocida como ‘cárteles del narcotráfico’, sino que en muchos de los casos, se convertirían en la cabeza principal del grupo criminal. La violencia sin cuartel comenzó entonces a cobrar victimas de manera nunca antes vista, hasta llegar a ser una de las etapas más sangrientas de la vida nacional.

Fue entonces, con ese argumento de estar enfrascados en una guerra, que Felipe Calderón utilizara, para legitimarse en el poder -que dicho sea de paso, usurpó, “haiga sido como haiga sido”, la presidencia de la República- la fuerza del Estado de manera irresponsable y sin estrategia alguna, echando mano del Ejército sacándolo de los cuarteles, sin preparación alguna para lo que se le ordenaba enfrentar. Esto y la consecuente continuación de esa mala decisión que también practicara Peña Nieto durante todo su sexenio, llevo a la trágica muerte de más de 250 mil personas, y otros cientos de miles de desaparecidos.

Este estado de excepción se le dejó a la única institución que todavía gozaba algo de integridad y credibilidad. Hoy el Ejército Nacional llega a ser, de nuevo, la única reserva de honor, rectitud y disciplina que se pone al frente de la Guardia Nacional, tal vez no por ser la más idónea, sino que es la única opción que nos queda para enfrentar el gran desafío que tenemos al frente de pacificar a México.

Estamos seguros que no hay quien esté en contra de que le vaya bien a nuestro país, y sabemos no será fácil, ni de la noche a la mañana poner fin a la violencia, pero hoy es un buen paso y la decisión correcta, el mando militar.