El Mañana

sábado, 20 de abril de 2019

Adolfo Mondragón
Personajes de mi Pueblo y del Otro Lado Adolfo Mondragón

Los Tecos

3 marzo, 2019

Nuestros Tecolotes (de los dos Laredos) son unos verdaderos personajes, los de hoy, los de ayer, los campeones y los que no; los Tecolotes no tienen tiempo, su tiempo es siempre y nosotros los hemos seguido desde entonces, los que ahora somos viejos y nos tocó siendo niños, el tiempo del “Grillo” Serrel, o los de Byron McLaughlin, la voz del cronista por excelencia de los Tecos, Don Jesús Franco García, en fin, los Tecos son y serán siempre los Tecolotes de todos los de los dos Laredos.

Diariamente, cuando salgo a caminar, paso por el parque de pelota, el legendario Parque La Junta y me emociona ver su transformación (casualmente es su cuarta transformación). Todo el pueblo, el de aquí y el del otro lado, recibimos con beneplácito la noticia de que los Tecos regresaban a su nido, a su histórico nido del Parque La Junta. Ese bello parque que algún día mutilaron sin misericordia en lugar de restaurarlo, quedó reducido, pero sobrevivió como ha sobrevivido a todos los avatares y sigue siendo el mismo, acumula el cariño de varias generaciones que acudimos a ver los juegazos de antaño.

A mí me tocó desde su inauguración, mi padre, que era un gran aficionado al beisbol, nos llevaba a todos los juegos, todas las temporadas. Luego me tocaría llevar, con mucho gusto y orgullo a mi hija, la Nena, que también resultó aficionada, era la época de Luis Trinidad Castillo; teníamos nuestro palco para acudir, no nos perdíamos ni un solo juego y es que el ambiente beisbolero no tiene parangón, es un verdadero espectáculo familiar y se disfruta desde la llegada, el saludar a todo mundo, el disfrutar en colectivo la emoción del jonrón, el compartir la expectativa de una casa llena esperando el batazo que desencadene las carreras del triunfo, en fin, todo es único.

Estoy seguro que el nuevo nido de los Tecos va a quedar soberbio; constato día a día el avance de la transformación, van a marchas forzadas, trabajan hasta tarde, simultáneamente están varias compañías, los del zacate, grama o césped, ya casi terminan su trabajo, se ve parejito de verde y los aspersores que riegan no paran ni de día ni de noche, afortunadamente les ha salido el solecito para que crezca más rápido, igual las demás instalaciones toman forma cada día, lo que hoy vi, mañana ya cambió; poco a poco va emergiendo la forma y la nueva estructura.

Yo creo que muy pronto van a empezar con las nuevas gradas que suplirán a las derrumbadas hace unos seis años, no sé si las harán de hierro o de concreto, tal vez de aluminio, no importa el material, sino que sean sólidas y seguras. Son necesarias porque de seguro que ahora sí se va a llenar en cada juego, volverán los viejos tiempos de llenos totales en cada juego de cada serie. Como dicen ahora “ya me veo”, ya me veo sentado, esperando el “playbol” y con la adrenalina a todo lo que da, expectante, esperando las carreras, los batazos, las atrapadas de milagro.

El nuevo nido de los Tecolotes, no sólo albergará al equipo, a sus jugadores y mánagers, no sólo será de los jugadores, sino será el nido de todos los aficionados que estamos ansiosos de volver a él, será nuestro nido, nuestro refugio en las frescas noches de la primavera y las calurosas del verano. Voy a extrañar la presencia del querido doctor Daniel Enríquez, aficionado de cepa, que seguía el juego en vivo y por el radio, oyendo y corrigiendo los cometarios, llevando su propio score; triste y lamentablemente ya no está en condiciones de salud de asistir, pero siempre tendrá su lugar.

Bueno, ya no los canso, pero les aseguro que el parque está quedando “a todo dar”, digno nido de nuestros Tecolotes; los vecinos del otro lado, podrán acudir con absoluta seguridad, llegarán por el boulevard Colosio hasta el Parque Viveros, por ahí subirán al estacionamiento que puede ser en los terrenos de la Feria o de la Unidad Deportiva, siempre custodiados por elementos de seguridad y transportados hasta el parque. Nada qué temer y todo para disfrutar.

Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le deseo que pase un espléndido domingo en compañía de su familia, pronto lo podrán pasar en el Parque La Junta gozando de un juegazo de los que detienen el aliento.