El Mañana de Nuevo Laredo

Juan Manuel Oliva

Lluvia azul

Juan Manuel Oliva

15 febrero, 2020

Maestro



Existe un gran maestro que instruye en silencio a toda la humanidad: presto a transferirnos su excelente enseñanza, carece de nerviosismo y enojo totalmente incondicional, como el mejor de los amigos.
Totalmente centrado en su mensaje: siempre paciente, esperando el momento de ser tomado en cuenta, mostrando su mejor cara, leal y dispuesto a transmitirnos su conocimiento inmerso en su contexto.
Los libros son el mejor recurso de aprendizaje: al abrirlos podemos aprender lo inimaginable, lo investigado, aprendido y vivido por otros que puede representar hasta toda una vida… llega a nosotros para nuestro conocimiento inmediato.
Los libros como todo en la vida proyectan lo bueno y lo malo: de nosotros depende que es lo que andamos buscando: todos son excelentes en lo que enseñan… aprende a seleccionarlos.
Todo podemos leer: pero en este caso muy especial no todo conviene. Nuestro cerebro al recibir información nueva la distribuye a todos nuestros centros de acción en el mismo. Misma que si se comprende, en algunos casos puede afectar nuestras acciones por medio del pensamiento.
Las lecturas actúan en nuestro subconsciente en la misma proporción de efecto: tanto en las buenas como en las malas. Si se comprenden como si no se comprendieran; al abrir un libro físico o electrónico debe leerse con mucha atención y tacto.
Una vez leído el volumen seleccionado: va a entrar información nueva a nuestro cerebro; que altera al subconsciente y voluntad aunque no lo parezca, va a haber cambios en nuestro sentimiento y pensamiento, nuestras palabras y nuestras acciones.
La lectura: es algo captado por el sentido más desarrollado con que cuenta el ser humano; nuestra vista, la cual interactúa con otros dos sentidos hermanos muy sensibles, el oído y el sensorial, muy útiles para nuestro desarrollo.
Los libros deben ser nuestros mejores amigos: previamente bien seleccionados de acuerdo a nuestro gusto;  ya que serán MAESTROS para nosotros, instruyéndonos visualmente y en el mejor momento, en el mejor lugar, en silencio y sin mostrar ninguna emoción contraria.
Entendiendo la importancia de su significado: ya los podemos poner en alto, resguardando el beneficio que guarda para nosotros.
La constitución física del libro no deja de sorprender: ya que se multiplican dependiendo del interés que despierte en el ser humano, por su contenido.
La capacidad para amistar con libros está en nosotros;  al lograrlo los podemos preservar de por vida, siendo estos de gran ayuda… ya que siempre estarán dispuesto para la consulta.
No todos los que ostentan libros: son grandes conocedores de la temática que guardan en su interior, pero al menos ahí los tienen, prestos a resolver dudas a la hora que así lo requieran.
Un libro es el mejor de los amigos: al estar con nosotros permanecerá en su lugar hasta el momento en que se le necesite y servirnos incondicionalmente.
Debemos observarlos con mucho cuidado: siendo muy selectivos con sus temas, nuestra inteligencia siempre va mucho más allá del contenido, como quiera nuestro sentido común siempre estará alerta para indicarnos el camino en tal o cual cosa.
En su observación continua: inteligente y comprensiva, nos damos cuenta de muchísimas cosas y secretos de gran valía, aprendiendo lo bueno, ni duda cabe que venceremos todos los retos que surjan en nuestra vida… y miraremos claramente todas sus virtudes y defectos.
Amoroso y amante padre celestial: gracias por oírnos instruirnos y guiarnos. Amén. Amén. [email protected]
 

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