El Mañana

domingo, 08 de diciembre de 2019

Adolfo Mondragón
Personajes de mi Pueblo y del Otro Lado Adolfo Mondragón

Magaly Villanueva Cordero

23 junio, 2019

No le pongo su apellido de casada porque lo desconozco, espero que no se ofenda su marido. Magaly es de esas escasas mujeres que tienen de todo, belleza física, belleza interior, nobles sentimientos, inteligencia superior, diligente, activa, profesional, creativa y un magnífico carácter, alegre y risueña, incapaz de ofender a nadie. Bueno, así la conocí y aunque hace mucho tiempo que no la veo ni platico con ella, estoy seguro que todas estas cualidades, no sólo las conserva, sino que seguro ahora tiene unas nuevas y mejores, puesto que es esposa y madre.

Tuve la fortuna de trabajar con ella en el área de educación y cultura, hace ya muchos ayeres en una administración municipal y he de confesar que en más de una ocasión fui muy duro y exigente con ella; sin embargo, lo hacía porque tenía la certeza de que podía dar más, y siempre dio más. Siempre estaba sobrada de energía que aunado al entusiasmo que siempre manifestaba, hacían de ella la compañera ideal, nunca dijo que no a ningún trabajo que se le encomendó, no ponía límites de tiempo ni esfuerzo, daba lo mejor de sí, y realizaba toda actividad como si se jugara la vida.

Es una mujer multifacética, tiene, como los brillantes, mil aristas y obviamente, su brillo, pues su enorme sonrisa la que brota a la menor provocación, le ilumina no sólo su bello rostro, sino a quienes tenemos la fortuna de estar con ella. El domingo pasado, en ocasión del aniversario 171 de la fundación del pueblo, Manuel, nuestro operador de cabina, puso un poema alusivo al pueblo, declamado por Magaly. Fue entonces que se me agolparon en el cerebro miles de imágenes y recuerdos extraordinarios del tiempo en el que trabajamos juntos.

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido y así me pasó a mí, ahora me doy cuenta que dejé pasar una excelente oportunidad de haber convivido más con Magaly, que irradiaba juventud, fuerza y energía y me concentré estrictamente al trabajo, incluso no conozco a su esposo y familia y sólo volví a oír su voz (tan bien timbrada y mejor modulada) a raíz de que la llamé para solicitarle un poema que otra persona buscaba, casualmente ya se lo habían pedido a ella. Todo esto me hizo revivir el pasado, ese tiempo que las circunstancias nos permitieron convivir aunque fuera sólo en términos de trabajo.

Estoy seguro que está llevando un magnífico matrimonio, que es una esposa envidiable y que como madre, no tiene mácula, Chelito, su mamá, la educó para ello. Y ya que menciono a Chelito, su mamá, estoy seguro que el poema que puso Manuel, declamado por Magaly, es de la autoría de Chelito, que era una poeta exquisita, sobre todo en poemas patrios y obviamente al pueblo. (Aquellos tiempos del Taller de Arte Renacimiento). Y para declamar nadie como Magaly que le pone, alma, vida, corazón, sentimiento y pasión a cada verso. Ojalá que no haya dejado la declamación Magaly, que siga cultivando este arte que tanto se ha perdido.

Siempre tengo muy presente una anécdota que me tocó vivir con Magaly: le estábamos montando una exposición al arquitecto Medina en la Casa de la Cultura, Magaly hizo acopio de todo lo que tenía a la mano y de su talento y creatividad, estaba quedando de muy buena presentación, cuando llegó el arquitecto y empezó a vociferar porque no le gustó nada, Magaly llegó a la oficina hecha un mar de lágrimas y me sentí muy ofendido y pese a la gran amistad que me unía al arquitecto que fuera el mejor amigo de mi padre, no me quedó más remedio que reclamarle su actitud para con Magaly. Caballero como era, fue y le ofreció disculpas, amplias, cumplidas y bastantes, a mí después me regaló un libro de la Divina Comedia con ilustraciones de Dore. Una obra de arte, y bueno, todo quedó en el olvido. No tanto porque todavía me acuerdo.

Por su gran capacidad, trabajo y compromiso, fue designada para dirigir los destinos del partido del PRI, tuvo otros altos cargos en la administración pública y todos los desempeñó con acierto y atingencia. El amor la retiró de la vida pública, pero estoy seguro que no se arrepiente de nada, vivió cada etapa de su vida al máximo, como debe estar viviendo la actual. Esta es a grandes rasgos y torpes pincelazos, la semblanza de una gran mujer a la que admiro y respeto profundamente; si tiene el gusto de conocerla, estará de acuerdo conmigo, aunque me falte mucho.

Gracias por compartir conmigo estos bellos recuerdos, le deseo un maravilloso domingo en familia, disfrute del calor del pueblo.

Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Obligado: Evo

Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

La J.F.M.M.