El Mañana de Nuevo Laredo

Mauricio Belloc

Selva urbana

Mauricio Belloc

5 julio, 2020

Maldito Covid-19



Lo bueno es que ya “premió” a su goberladrón de ustedes, a ver si se nos hace, quien quite y es chicle y pega; lo malo es que ya se está llevando a muchos conocidos, lo que antes eran puras cifras frías y casos distantes que para nosotros eran sólo de oídas, hoy ya los caídos tienen nombre y apellido, están en la puerta de enseguida a la nuestra.

Lo bueno es que nos ha llevado más a la convivencia familiar, ya le ponemos más atención a nuestra pareja, recordamos y retomamos lo que nos enamoró de ella, además, nos hemos enterado qué es lo que piensan nuestros hijos, gracias a que convivimos más con ellos; lo malo, es que ya el de Reynosa lleva cinco días o más con su corona(virus) y no se ve que le haga mella, ni que vaya a convertirse en minero (tres metros bajo tierra).
Lo bueno es que a este bato se le cayó lo del tracalón bruto de los 4 mil 600 millones de pesos que dizque iba emplear una parte en medidas de salud para bienestar de los tamaulipecos; lo malo es que es más terco que una vaca echada que queremos arrear y no dudamos que salga con otra trastada ya muy pronto.

Algo muy bueno del coronavirus -buscándole el lado amable a un mal tan mortal-, es que los terrícolas hemos puesto un poco más de atención a la salud del ser humano; lo malo es que ni tanto, pues no hacemos nada e ignoramos otros bichos, como dengue, zika, chikungunya, influenza y de otros más canijos, tales como sarampión, tuberculosis, ni qué decir de hepatitis C, VIH, papiloma humano, que están campeando más gacho que antes, que están cobrando más vidas que el Covid-19 y que nosotros no tomamos precauciones, ni adoptamos medidas preventivas.

Lo bueno es que no perdemos la esperanza de que también le pegue al bato ratero de casa, o sea, a su alcachofa de ustedes, para que al menos pare unos 15 días de estarnos robando, que descanse del frenético manoteo al erario; lo malo es que con estos malos deseos, quien teclea estas diarreas mentales, ya ha sacado boleto para que lo castigue tal virus.

Lo bueno es que estas bolitas chipotudas que andan en el ambiente, le hacen los mandados a la gran mayoría de la población de esta canica llamada Tierra; lo malo es que a alguien con diabetes, con problemas cardiacos y bajo de defensas (como un amigo de Houston) tiene tres factores de riesgo para que sí se lo cargue el Cepillín.

OPINIONES DIVIDIDAS

Así como lo bueno y lo malo de algo, así también la sociedad ha tomado partido en uno de dos bandos, por una parte están los que creen que el mal y las medidas que se han adoptado en torno al mismo, son puras mentiras o que las decisiones adoptadas por los gobiernos, son erróneas.

Pero la otra parte de la gente cree que todo es cierto y las acciones sí están bien, que sí existe el mal, que sí mata y que sí son apropiadas las tácticas y estrategias para combatir a esa amenaza mundial.

Un servidor es de este segundo grupo de seres de la Tierra.
Lo que no creemos -unos y otros- es en los gobiernos, ese es el problema para todo ser sobre la faz de este planeta.

Así estamos uno y otro grupo, por igual, todos temerosos de que nos estén llevando al carajo, pero por culpa de malos gobernantes, de pésimas autoridades.

Y cuando decimos malos, es sinónimo de nefastos, de no saber nada cómo enfrentar el problema; así como malos, equivalente a gente de entraña podrida, de muy sanababiches sentimientos.

JUAN TE LLAMAS

El caso es que como quiera Juan te llamas, lo que significa que sea lo que sea, a la humanidad nos está cargando el jalapeño, de todas formas.
Hay quienes dicen que es una maldad de las grandes potencias, una especie de “rifle sanitario”, para restarle a la humanidad la sobrepoblación, pero 550 mil muertos, en un planeta con 6 mil millones de seres, no lo consideramos una medida de control, no puede ser tomada en serio, como una acción para detener el crecimiento poblacional, pues 500 mil fallecidos entre 6 mil millones, es como quitarle un pelo a un gato.

A menos que haya sido un mal que llegó para quedarse y vaya cobrando vidas en ese tenor, a ese ritmo de las que se tienen.
Más bien nos gustan las películas de espionaje, de guerra, como para pensar que fue un ataque de un país a otro, una especie de agresión biológica.
Más inclinados a que un malaleche lo creó y luego se le salió de control y ahora están meando fuera de la bacinica, no aciertan a encontrar cómo parar este desgarriate.

Crear un mal, sin tener el antídoto, la solución o la pócima que lo anule en un momento dado, es como jugar a la ruleta rusa.

Pero en fin, dejemos nuestros pensamientos maquiavélicos para otra ocasión, mejor dediquémonos todos y cada uno de nosotros, con nuestra gente, en nuestro círculo, en nuestra ciudad, estado y país, a tratar de hacer el mejor frente, para salir lo menos peor o lo mejor librados de todo esto, hasta que milagrosamente surja la cura definitiva y efectiva.

Feliz domingo, nueva semana y resto del año para todos ustedes, sin contagios, ni sustos. ¡Cuídense!

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