El Mañana

viernes, 28 de febrero de 2020

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

Manifiesto a los ciudadanos de Nuevo Laredo

10 enero, 2020

Muchos años han pasado desde la fundación de la Villa de
Laredo por don José Escandón y Helguera, confirmado esto por don José Tienda de
Cuervo, juez inspector del seno mexicano, y propiamente de la Villa de Laredo,
por el capitán don Tomás Sánchez como encargado y primer poblador de ella
siendo su descubridor o usuario de paso don Jacinto de León.

Muchos años por igual han transcurrido desde que un hombre
con su trabajo señalara a toda su población la forma de gobernar, de dirigir a
esta ciudad de Nuevo Laredo; sin embargo, de este destacado señor de nombre
Santiago Mauro Belden, su método de trabajo por lo visto no quedó claro para
las nuevas generaciones que han administrado municipalmente a esta frontera.

Para todos los neolaredenses, residentes, todo ese tiempo,
todo ese recorrido, todo ese esfuerzo de grandes hombres y valerosos guerreros
que inicialmente se establecieron en este terreno junto al río Bravo, que la hicieron
florecer, que defendieron, que sufrieron por esta tierra, por lo que se ve
mucho de ese talento ha sido en vano.

Desafortunadamente para Nuevo Laredo, los hombres que
últimamente lo han gobernado, han sido tan sólo personajes que han “descansado”
sus ganas de hacer algo en proyectos que no funcionan, en trabajos que no
brillan, en empresas que no se logran.

Pues tan sólo los viejos empresarios, esos que tuvieron una
visión más que esperanzadora de Nuevo Laredo, fueron los que en su momento
lograron rescatar, pero momentáneamente mientras vivieron la economía de esta
ciudad.

Obteniendo en consecuencia de esos grandes emprendedores,
esa esperanza de vida, esa mejoría como ciudad, como pobladores, cierto han
existido fracasos, cierto han sido en muchas ocasiones rebasados por otros con
las mismas intenciones, pero nunca, nunca el pueblo ha cedido, rendido y eso al
menos mantiene la fe y la esperanza en lo que aún se tiene.

Queda claro, que lo bueno, lo excelente es difícil de
conseguirlo, mas no imposible para una sociedad trabajadora, llena de ilusiones
que a diario se levanta con esperanzas, justo como cuando se despierta y
enciende las luces para ver la realidad de la vida y luchar por ella, por su
mejoría con conocimiento, esfuerzo y trabajo.

Ante este panorama deprimente, hoy los neolaredenses, sus
residentes tienen que luchar, dejar a un lado ese gran reposo, esa indiferencia
sobre los que los gobiernan, pues eso ha permitido que por décadas los que se
han a sí mismo sobrellamado sus protectores, sus representantes del pueblo,
juntos han sido esos elementos nocivos que los han tenido sometidos en esa
pobreza no tan sólo económica, sino políticamente hablando.

Los hijos e hijas de Nuevo Laredo, esa esperanza de vida que
tenían los padres de familia de hace muchos años, actualmente se ven sí como
esa fuerza trabajadora, pero esos que se dedicaron a la política, esos que
criticaron como jóvenes estudiantes a ese régimen populachero
desafortunadamente para ellos, para Nuevo Laredo, hoy han caído de igual modo
en ese espiral de sistema en donde todo gira en un modelo personalista, más que
en beneficio de su propio pueblo.

Qué más muestra se pide de la política utilizada en Nuevo
Laredo, qué más prueba se quiere al ver que las administraciones municipales no
son más que esa simulación de gobierno en donde todos los que la conforman se
voltean a ver unos con otros cuando se les cuestiona, cuando se les pregunta
por ese nulo progreso.

Para qué se quiere un gobierno municipal formado por un
cabildo en donde los síndicos tan sólo acuden para ser vistos, ser de suerte
señalados como los próximos en ocupar tan “honroso” y principal cargo, al estar
éstos soñando con ese premio, sin trabajo o proyecto en sus espaldas, sin
ofrecer a su pueblo absolutamente nada.

Regidor, es la palabra más devaluada en los últimos tiempos
en Nuevo Laredo, es sinónimo de promesa, de incumplimiento, de componendas, de
acuerdos tomados antes de las juntas de cabildo, en sí es darle la espalda al
ciudadano por ellos representado, este cargo, por supuesto que es el más dañino
porque traiciona con sus actos al gobernado.

Alcalde es tan sólo un personaje que se ha encargado de
dividir la economía, dando más a un sector poblacional para lucirse, y limitar
al otro para justificar que hay trabajo por hacer, alcalde es tan sólo un
personaje que ha pasado de ser cercano a su pueblo a tan sólo brindar su
presencia en actos en donde haya quórum, audiencia, alcalde es aquel que
personaliza lo que hace y aun con recursos del pueblo, alcalde es el que indica
a qué sector empresarial, comercial, personal o político con obras y proyectos
beneficiar, anteponiendo su poder por encima de lo que le demanda su propio
pueblo.

Nuevo Laredo está sufriendo por igual de los medios de
comunicación, al verse que algunos se han ocupado de adormecer a su audiencia,
ocupando sus principales espacios noticiosos con programación de “relleno”,
todo para bloquear a una audiencia ya cautiva, esa necesidad de expresar de su
colonia o situación personal sus inconformidades en contra de sus autoridades
municipales.

Sí, han surgido infinidad de plataformas digitales, en redes
sociales, en el internet y eso es bueno, pero en su mayoría da pena el ver que
muchos “noticieros” están enfocados a engrandecer la vida política del
munícipe, demeritando con estas actitudes su trabajo, su credibilidad como
medios comunicativos.

Los partidos políticos son ese cáncer que ha carcomido a lo
más profundo de Nuevo Laredo, son ese teatro con una audiencia variable, en
donde los principales actores son esos elementos que se dicen políticos y que
por igual a estos institutos denigran, son los mismos que a través de eventos
de multitud se abanderan con el dolor y la pobreza del pueblo; los consejos, cámaras,
asociaciones en todas sus versiones, complacen de cierto modo la actitud y
autoridad del cabildo en pleno, al ser receptivos y obedientes en todo lo que
se le ofrece aun sea en detrimento del propio pueblo.

Nuevo Laredo tiene que entender y por lo que se ve de esta
ciudad, que la política quizás sí es un buen camino de progreso y avance, pero
hoy Nuevo Laredo tiene que comprender que quizás esos personajes que se representan
con estos institutos políticos están muy mal encaminados, en consecuencia, todo
lo que emane de ellos estará más que viciado.

Entonces es justo exigirles ya ese cambio, esa nueva visión
de trabajo y obra por Nuevo Laredo, si no se endereza esa mala costumbre o
actitudes de los integrantes o representantes de los partidos políticos, optar
por los independientes conformados por ese grueso de personas con una alta
honorabilidad y credibilidad surgidos del propio pueblo, para que ahora sean éstos
esa oportunidad, ese contrapeso que se ha desaprovechado.

Esa pésima política arraigada en Nuevo Laredo les ha quitado
de sus manos a sus ciudadanos esa oportunidad por tener una buena economía, un buen
progreso, una buena obra pública, buenas fuentes de trabajo, pero nunca le
podrán arrebatar de su corazón ese orgullo, esa honorabilidad y lealtad por
esta gran ciudad llamada Nuevo Laredo.