El Mañana

miércoles, 26 de junio de 2019

Guadalupe Loaeza
Artículo Guadalupe Loaeza

Mariano Otero

14 junio, 2019

“No puedo olvidar por un momento nuestra desgracia con los inicuos americanos, pero creo que nuestro porvenir es más fatal de lo que ahora pasa entre nosotros. Por mis inocentes hijos ya he llorado su desgracia, ojalá que me equivocara en esto, pero creo que nuestra opresión será más terrible que la de nuestros antiguos opresores…”, escribió Mariano Otero a su hermana el 23 de abril de 1847. En otra carta dirigida a su hijo, Crispito, dice aborrecer al enemigo que amenaza a todos. A su amada hermana le escribe: “La presente guerra me tiene fuera de sí, pues las desgracias nos están persiguiendo por todas partes, y ya parece que triunfaron nuestros infames enemigos. (…) No es posible ver con serenidad la guerra cruel que nos están haciendo estos conquistadores rapaces y los males entiendo serán mayores en adelante. Solo un esfuerzo unánime será capaz de librarnos de tamaña desgracia”.

Cuando Mariano Otero escribió estas líneas, tenía 30 años, era un estadista liberal, laico, visionario, antiamericano, creador de la Ley de Amparo. “Hay que aprender a lavarse las manos con agua sucia” es una de sus frases más conocidas. En 1847, en plena guerra contra los americanos, Otero ya había sido nombrado por segunda vez diputado constituyente por su estado natal, Jalisco. Su formación política y filosófica se basó en las lecturas de Rousseau, Madame de Staël, Benjamín Constant, Edmund Burke y Jeremy Bentham, sin olvidar a Lucas Alamán, cuya influencia fue definitiva.

Ciento setenta y dos años después de que Otero describiera su sentir respecto a los “conquistadores rapaces” americanos, los mexicanos nos seguimos sintiendo incapaces de librarnos de “tamaña desgracia”. Si Mariano Otero resucitara, se volvería a morir con la amenaza de que México pudiera convertirse en tercer país seguro… O tal vez no.

Afortunadamente y a pesar de todos nuestros males y desatinos, su pensamiento sigue vivo. Sí, está vivo gracias a la Conferencia Mariano Otero (CoMO), la cual el sábado pasado cumplió 25 años. La conferencia se fundó en 1994, a raíz de la crisis política en que se encontraba nuestro país. Un joven muy inteligente e inquieto, llamado Rafael, egresado de Ciencias Políticas, se inspiró en la Conferencia Olivaint, fundada en Francia por Pierre Olivaint, superior de los jesuitas, en 1874, y cuyo objetivo es la formación de jóvenes tanto en la vida pública como en la política.

Con esta misma filosofía, la CoMO se creó como un espacio de diálogo y reflexión para atender las preocupaciones de jóvenes estudiantes y profesionistas sobre la situación sociopolítica del país. Desde entonces las y los integrantes de la Conferencia dialogan con personajes de la vida política y cultural (periodistas y formadores de opinión, embajadores, legisladores, presidentes, científicos, ingenieros) quienes han tratado de primera mano con problemáticas de carácter público. Ahora forma parte de una red internacional de conferencias afines para fortalecer lazos con estudiantes de Francia, Alemania, España, Reino Unido, Brasil, Croacia, Polonia y Eslovaquia.

Tengo la suerte de conocer personalmente a varios de sus fundadores, hoy por hoy, convertidos en millennials preocupados por el acontecer del país. Formar parte de la CoMO es una garantía para abrirse muchas puertas, tal como le ha sucedido a varias mujeres integrantes muy exitosas como Daria Moreno Davis, Camila Colina y la propia Maynné Cortés, junto con Javier Medina, parte de la coordinación general.

Para comentar el ascenso del zapatismo, les organicé una reunión en mi casa. Confieso que el grupo me llamó la atención por su conocimiento acerca de la política mexicana y por su genuina curiosidad por comprender casos como el de Colosio, el cual ya habían discutido con Sergio Aguayo y con Manuel Camacho Solís.

Cuando digo, sin equivocarme, que el pensamiento de Mariano Otero está vivo, es porque la última sesión (siempre los martes) que tuvieron los miembros mayores y jóvenes (la nueva generación) de la CoMO fue analizar el papel que tiene “El Liberalismo en México”.

Cómo me gustaría que su próximo conferencista fuera el mismo Mariano Otero (muerto a los 33 años) para que les diga a estos jóvenes cómo lograr ese esfuerzo unánime capaz de librarnos de nuestras desgracias que no nos han abandonado desde el siglo XIX.

gloaezatovar@yahoo.com

Artículo Guadalupe Loaeza

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