El Mañana

lunes, 21 de octubre de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

Más borracho que de costumbre

13 agosto, 2019

“¡Acaríciame, Juan! ¡Bésame!”. “No”. “¿Por qué no? Somos pareja, y todas las parejas lo hacen”. “Sí, pero nosotros somos pareja de policía, Luis”… Aquella noche Empédocles Etílez andaba más borracho que de costumbre. Llamó a los del trío que cantaba en la taberna y les pidió con tartajosa voz: “Tóquenme una de Colita de Lanolina”. El del requinto lo corrigió: “Es Lolita de la Colina”. Farfulló luego el temulento: “Ahora quiero oír una de Camín Chorrea”. “Es Chamín Correa”, volvió a enmendarle el hombre. Chapurró enseguida Empédocles: “Cántenme algo de Buchaca Grande”. “Es Chabuca Granda”, lo corrigió otra vez el del trío. El ebrio, exasperado, le dijo al individuo: “¡Ya cábrate, callón!”… En reunión de amigos surgió el tema del matrimonio. Declaró uno: “Yo estoy agradecido con esa institución. Gracias al matrimonio no tengo que andar por ahí discutiendo y peleando con extraños”… Un muchachillo del barrio le preguntó a Pepito: “¿Cómo te llamas?”. Respondió él: “Pepito”. “¡Mira!”, exclamó el otro. “¡Le cambias una letra a tu nombre y pasas a llamarte Peputo!”. Y así diciendo profirió una sonora carcajada de burla. Pepito, entonces, le preguntó al otro: “Y tú ¿cómo te llamas?”. “Leovigadro”, contestó el burlador. “¡Mira!”, exclamó Pepito. “¡Le cambias todas las letras a tu nombre y pasas a tiznar a tu madre!”… Doña Soreca, mujer dura de oído, viajaba con su marido en automóvil. Un patrullero los detuvo. “Va usted manejando a exceso de velocidad” -le indicó al señor-. Doña Soreca preguntó: “¿Qué dice? ¿Qué dice?”. Contestó el esposo: “Dice que voy manejando muy aprisa”. Inquirió el patrullero: “¿De dónde son ustedes?”. Doña Soreca se inquietó: “¿Qué dice? ¿Qué dice?”. Le informó su marido: “Quiere saber de dónde somos”. Se volvió hacia el oficial y le dijo: “Somos de Cuitlatzintli”. “¡Ah! -exclamó el patrullero-. Conozco bien ese pueblo. Ahí tuve una novia, e hice el amor con ella. La recuerdo porque era fría, aburrida, inepta, incapaz de dar placer. Carecía por completo de sensualidad. Mujer más mala que ella para el sexo no he vuelto a ver jamás”. Doña Soreca volvió a preguntar: “¿Qué dice? ¿Qué dice?”. Le contestó su esposo: “Dice que cree haberte conocido alguna vez”… El joven galán llegó al departamento de perfumería de la tienda y le pidió a la encargada que le recomendara algún aroma, pues quería hacerle un regalo a su novia. “Éste es muy bueno -le mostró la empleada-. Huele a rosas. Éste otro es excelente. Huele a nardos. Y éste es el favorito de algunas mujeres. Huele a dinero”… Declaró Babalucas en reunión de amigos: “¡Qué gran destino turístico es Cancún! ¿Dónde más puedes pasarte una semana gratis en hotel de lujo; ir todas las noches a tomar la copa y a bailar sin que te cueste nada; recibir un buen regalo cada día y regresar del viaje con 10 mil pesos en la bolsa?”. Preguntó uno, sorprendido: “¿A ti te sucedió todo eso?”. “A mí no -aclaró Babalucas-. Pero a mi esposa sí”… El solitario vaquero se vio de pronto ante un piel roja que lo amenazaba con su lanza. Tomó su rifle para dispararle, pero el arma se trabó. “¡Ya me llevó la ingada!”, exclamó con desesperación el cowboy. En eso se oyó una majestuosa voz venida de lo alto: “No te ha llevado, hijo mío. Échale tierra en los ojos al indio, derríbalo, toma su lanza y clávasela”. Así lo hizo el vaquero, y liquidó a su adversario. En eso aparecieron 500 pieles rojas que rodearon al cowboy. Se oyó otra vez la majestuosa voz venida de lo alto: “¡Uta! ¡Creo, hijo mío, que ahora sí ya te llevó la ingada!”… FIN.