El Mañana de Nuevo Laredo

Paloma Bello

Apuntes desde mi Casa

Paloma Bello

25 octubre, 2020

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Las redes sociales provocan impactos controversiales cuando lanzan historias que, de primera impresión, resultan sensacionalistas.
En una nota publicada en El Salto diario.com, el 4 de agosto 2020, y difundida en Facebook, la activista social Daniela Ortiz expuso: “hace un mes tuve que dejar mi casa, mi barrio y mi vida en Barcelona después de haber dado unas declaraciones en Espejo Público donde reivindicaba la necesidad de derribar el racismo en los monumentos coloniales”.
La exclamación de apoyo en las redes sociales no se hizo esperar. Llamaron mi atención las expresiones, y comencé a indagar para poder comprobar cuán delicado puede serpronunciarse en favor de algo, sin conocer a fondo el tema.
Encontré que Daniela Ortiz se describe y porta cartas de presentación de la siguiente manera: “Inmigrante. Militante anticolonial, madre soltera, abolicionista de control migratorio, radicalmente anti racista”. Y para el periódico El País, agrega: “cercana al anarquismo”. (Fuera de los otros denominadores, nunca había escuchado que ser madre soltera fuese un emblema, sino una condición civil y, en gran mayoría, una decisión personal).
Encontré también, que es oriunda del Perú y radicada desde hace 13 años en Barcelona. El periódico Información toma su declaración el 8 de agosto 2019: “Colón significa el inicio de un sistema de violencia y saqueo (…) A mí me parecería una vergüenza reivindicar una figura como Colón. España es un país racista”. En el programa de televisión Espejo Público, junio 2020, menciona: “(…) son símbolos que reivindican la supremacía blanca y que deben ser tumbados y vandalizados porque honran en Europa y España un proceso colonial que sigue vigente y acaba con la vida de miles de personas a través de los procesos de control migratorio” (No cita ningún ejemplo concreto). Cuando la entrevistadora Susana Griso formula: “la estatua de Colón en mi ciudad no me ofende, y no me gustaría que fuese derribada, y menos, vandalizada”, Ortiz responde: “Claro, porque tú eres blanca”.
¿Sería aventurado vincular sus reacciones emocionales con las de alguien que no se acepta a sí misma como mestiza? El Salto.com, entre los comentarios, anota: “Abuelos y padres ricos. ¿Por qué siempre se oculta que su apellido completo es Ortiz de Zevallos y que pertenece a la más rancia aristocracia criolla del Perú? ¿Por qué no se menciona que su familia tenía títulos nobiliarios en tiempos del Imperio Español y que ha dado a Perú próceres de la Independencia, ministros y jueces?
Su aparatosa salida de Barcelona, custodiada, a petición suya, por la Organización Nacional no Gubernamental irlandesa Front Line Defender, por supuestas amenazas y ataques xenófobos, a través de Internet, corresponde a no haber presentado una denuncia policial por estos hechos. Al respecto, La Vanguardia.com, suscribe: “Fuentes del Ministerio del Interior lamentan que antes de su marcha, Daniela Ortiz no presentara una denuncia que habría permitido investigar el origen de las amenazas”.
Las conclusiones y el enfoque que sostengo, son los siguientes: 1.- Ningún inmigrante en su sano juicio, después de 13 años de radicar en una ciudad en donde ha encontrado trabajo y sustento, da signos de violencia, sino de agradecimiento. (Nadie va a una casa que le brinda hospitalidad, a faltar al respeto a la familia, ni a tratar de destruir sus pertenencias). Daniela Ortiz decidió vivir en España, país racista, en palabras suyas. Cuando alguien está en desacuerdo con los modelos históricos propios de algún lugar, o se adapta o se muda a otra parte.
2.- Hay formas y normas para liberar ideas, de modo pacífico. No existe constancia de que algún extranjero radicado en México haya propuesto agredir la imagen de la Virgen de Guadalupe, alegoría colonial personificada en la estampa de una dama morena, símbolo de mexicanidad. Pero de pronto, después de varios siglos del mestizaje, (tiempos asimilados y superados) hay señales de que han comenzado a aflorar tendencias camuflajeadas, para sembrar rencores y provocar resentimientos.
3.- Es precisamente, en Barcelona, donde Ortiz pretende hacer desaparecer el Monumento a Colón, conjunto escultórico de 60 metros de alto, realizado por diversos talleres y artistas del siglo antepasado. En la cúspide, funge como mirador hacia las Ramblas, frente al Puerto Antiguo y es una obra artística inaugurada en la Exposición Universal de 1888. Por su belleza, es un atentado contra el Arte fomentar la idea de “tumbarlo y vandalizarlo”. ¡Nada más imaginar la ofensa desatada entre los ciudadanos!
Es de suponerse que, ya instalada en su nativo Perú, cuna de la importante civilización Inca, Daniela Ortiz comience una cruzada contra todo lo que recuerde al conquistador Francisco Pizarro. Quizá, ahora que está en su propia casa, reclame iniciar acciones con la vehemencia acostumbrada al actuar frenéticamente, y vandalice todo lo que considere ofensivo. Aunque esta actitud, sería cuestionable también.
Nunca han sido más irrebatibles, las palabras del Benemérito de las Américas, don Benito Juárez: “Entre los hombres, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Mérida, octubre 25 de 2020.

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