El Mañana de Nuevo Laredo

Carmen Aristegui

Artículo

Carmen Aristegui

15 febrero, 2020

¿Maxiproceso?



La detención en España con fines de extradición de Emilio
Lozoya Austin, ex director general de Pemex, es un suceso que podría derivar en
cosas mayores si ocurre lo que el Fiscal General de la República dijo esta
semana, al confirmar la captura del ex funcionario mexicano en Málaga.

Alejandro Gertz Manero se pronunció en contra de concebir
las investigaciones judiciales abiertas, relacionadas con personajes de la alta
política mexicana -Lozoya, Robles, Collado, Ancira, García Luna y los que
vengan- como la suma de casos aislados o como historias que pudieran entenderse
de forma inconexa y que no tienen que ver uno con el otro.

Al responder a la pregunta sobre si en México hay o no
condiciones para un maxiproceso, el Fiscal dijo: “Lo que hay son condiciones
para demostrar que son conductas del poder, que es un sistema permanente de
colusión y de encubrimiento, que ha dado lugar a esta corrupción que
verdaderamente es ya intolerable… si estuviéramos en las administraciones
anteriores se hablaría de casos aislados… Afirmar que esto se da en un
contexto que no tenga un hilo conductor es una forma de engañar y es una forma
de encubrir la verdad”.

La declaración de Gertz reviste la más alta importancia,
porque de la forma en que se procesen judicialmente éstos y los demás casos que
vengan relacionados con el uso y abuso del poder en México, es que se
definirán, en buena medida, los alcances de la transformación profunda que se
promete y espera en la política y el sistema de justicia de un país como
México.

Hemos llegado al punto en que todo conecta, es decir,
tenemos un entramado de sucesos y situaciones; algunos de ellos están ya bajo
investigación judicial como el caso Lozoya, o el caso Rosario Robles, o en
Estados Unidos el caso García Luna, pero al final de cuentas estamos con un
panorama en donde la pregunta es si estamos o no enfilándonos a lo que podría
llegar a ser un maxiproceso, en que un caso conecta con otro y los personajes
principales de estas historias acaban siendo los mismos, los que en un punto de
la historia de México han protagonizado tramas de corrupción o de probable
corrupción en nuestro país.

Agro Nitrogenados, Fertinal, Etileno XXI, Viaducto
Bicentenario; Estafa Maestra, Casa Blanca, financiamiento ilegal a campañas
políticas; protección al narcotráfico, enriquecimiento ilícito etc., etc, son
los casos conocidos que involucran a los mismos personajes y los mismos
circuitos del poder que gobernaron a México en los últimos dos sexenios.

La definición y voluntad de desarrollar una dinámica de
procesamiento judicial para casos de corrupción política en una lógica
integral, como delineó Gertz Manero esta semana es, de suyo, de suma
importancia.

La pregunta es si tenemos la capacidad e institucionalidad
necesarias para que los casos relacionados con delitos del poder y vasos
comunicantes sean procesados en un maxiproceso.

El caso prototípico italiano, ocurrido a mediados de los 80,
derivó en un procesamiento masivo por delitos múltiples de una estructura
criminal engarzada con prácticamente todas las estructuras de poder existentes.

La clave radicó en que miembros de lo que fueron los
circuitos de poder y mafia se vieran empujados a colaborar con la justicia, que
desarrolló procesos e investigaciones en red y desde una perspectiva sistémica.

Lo mismo que se ha visto con el caso Lava Jato que ha
contado con la colaboración directísima de los empresarios corruptores de buena
parte de la clase política latinoamericana, incluyendo la mexicana, que apenas
empieza a ser procesada.

Como ha sucedido en otros lugares del mundo, investigaciones
de este tipo que involucran a empresarios, jueces, políticos y demás actores no
se centran únicamente en el enriquecimiento ilícito de las personas, sino que
se parte del supuesto esencial de que ese dinero se utilizó para financiar
campañas políticas e impulsar la llegada o el mantenimiento en el poder de
aquellos que terminan cooptados y envueltos en actos de corrupción.

El especialista Edgardo Buscaglia, quien sostiene esta
tesis, afirma que la detención de Emilio Lozoya es una “excelente oportunidad”
para abrir un maxiproceso en México.

Sin negar importancia a la detención de Lozoya en España,
también reclama que a pesar de que en la Unidad de Inteligencia Financiera, que
encabeza Santiago Nieto, además de este caso hay cerca de 100 denuncias que
involucran a partidos políticos, sólo se han impulsado investigaciones en
cuatro o cinco casos, con ello la idea de que puede venir para México un
maxiproceso.

Ambas posturas son muy distantes, veremos de qué lado cae la moneda que hoy está girando en el aire.

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