El Mañana

lunes, 24 de junio de 2019

Jorge Santana
Desde el otro lado Jorge Santana

Me gusta V.

10 marzo, 2019

Me gusta lavar el lodo de mis pies descalzos después de una intensa mañana cortando el pasto.

Me gustan los restaurantes que ponen pancito recién hecho con mantequilla para abrir apetito y de tanto pan termina uno no pidiendo nada.

Me gusta abrazar a los árboles y recordar mi infancia, me gustan los focos de antes, amarillos de luz tenue, no esas modernidades frías.

Me gusta abrazar cuando saludo, pero si preguntan digo que no me gusta que me abracen.

Me gustan las mañanas lentas con inagotables tortillas para poder bien desmenuzar el periódico. Me gusta pegar mi oreja a tu pecho y contar los latidos y cerrar los ojos.

Me gustan los silencios incómodos que se rompen con una sonrisa.

Me gustan los pisos con tapetes, la gente que siempre tiene una historia qué contar.

Me gusta decir “el perro no hace nada no le tengas miedo ya mordió”.

Me gusta el hummus hípster, pero también un taquito de tuétano con una coca cola de botella con azúcar de caña mexicana, según…

Me gusta avisarle a la gente que habrá luna llena, me gusta me digan “dicen que va a llover, pero pus sabe”.

Me gusta exprimir lo máximo de la pasta de dientes.

Me gusta la melancolía tanto como la boba felicidad. Me gustan las plumas que traen 4 coloresaunque sólo dos tengan tinta.

Me gusta haber aprendido a pintar, pero ya no pintar y así poder decir que pintaba y luego la gente se imagine dejé de pintar por algo trágico, pero la verdad es que no.

Me gustan las paredes con grietas llenas de arrugas que gritan todo lo que saben.

Me gusta el francés y sus rr intensas.

Me gustaría aprender alemán para cuando tenga que maldecir a alguien en secreto. Me gusta no decir mucho y que la gente inventé todo lo demás.

Me gustan los zapatos Oxford con calcetas psicodélicas y también me gusta sacarles la pelusa a mis bolsillos.

Me gusta pagar algo de un jalón con todas las monedas que he ido acumulando en el coche y sentirme el gran economista.

Me gusta leer poesía, pero no que me la lean.

Me gusta decir y con mucha frecuencia “total de algo nos tenemos qué morir” se sorprenderían de lo útil que es.

Me gusta la gente que me quiere mucho y se entusiasma cuando me ve y yo también me entusiasmo por su entusiasmo, pero todavía no me acuerdo de sus caras.

Me gusta husmear los refrigeradores ajenos.

Me gusta investigar con qué tanto jabón lavan los trastes en casas ajenas, dice mucho de las personas pienso yo, si rebajan el jabón o lo ponen directo. Me cae bien la gente que usa aromatizante de pinito en su auto.

Me gusta que me platiquen historias de aparecidos, de casas donde espantan, del llanto a medianoche, mientras me como un plato de frijoles con manteca y tortillas de harina infladas.

Me gustan los que saben de cabañuelas y a según el color del cielo si hará frío, aunque no crea yo en esas cosas.

Me gusta cuando estoy apurado imaginar un asesino en serie está tras la cortina de baño y es indispensable haga todo rápido.

Me gusta dormir con muchas almohadas y patearlas todas al piso mientras duermo.

Me gusta el color rosa del cielo cuando hay nubes bajas.

Me gusta abrir las ventanas para que salga la mosca que entró al auto y al sentir el aire recordar tiempos más fáciles donde no te preocupabas por sacar la cabeza por la ventana y despeinarte y simplemente al sentir el viento, sonreías mientras tus ojos se achicaban.

Me gusta cuando el repartidor del periódico se pone creativo y lanza el matutino a lugares raros. Me gusta la gente rara, son la salecita ante tanto insípido.

Me gusta ver gente ricachona en la tienda del dólar y quedármeles viendo, así como diciendo te caché jajaja.

Me gusta la palabra sopera y la palabra, esa, que está en la punta de la lengua, pero no recordamos.

Me gusta echar a la licuadora las cosas simples de la vida y volverlas una maraña irreconocible.

Me gusta que me inviten una copa de vino.

Anda ¿qué esperas? Ni modo lector y chin chin el que se raje. jorgesantana1@gmail.com

Desde el otro lado Jorge Santana

Quisiera