El Mañana

miércoles, 21 de agosto de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

#MeToo

31 marzo, 2019

El acoso sexual ha sido un tema tabú en el mundo entero pero sobre todo en México, en donde se ha querido normalizar como forma de vida cotidiana. Recientemente se viralizó este fenómeno que por las denuncias múltiples fundamentalmente de mujeres valientes en nuestro país, salieron a la luz utilizando las redes sociales encontrando eco en miles de casos similares que repetían públicamente no estar solas.

La particularidad del caso que ha alcanzado un sin número de ámbitos de la vida privada y laboral en nuestro país, es que en esta ocasión detonó con una gran concentración en el ámbito cultural y periodístico, en donde el anonimato se hizo a un lado para presentar de frente, dando la cara, con nombre y apellido, de circunstancias que por su gravedad se presentan ante la disyuntiva que representa el riesgo de ser escuchada o ignorada.

Durante cientos de años, históricamente se ha usado el estatus de poder para abusar de los demás. Y aunque esto es dañino per se, toma un agravante desmedido cuando se trata de un hombre que de manera cobarde utiliza su posición de superioridad jerárquica para tomar ventaja y buscar aprovecharse del cuerpo de la mujer como moneda de cambio, sin vergüenza alguna, al someter mediante chantajes y violencia física y/o psicológica a su víctima.

En un país como el nuestro, en donde más del 80% de los puestos de nivel superior, gerencial, o directivo son ocupados por hombres, es un verdadero martirio para el género femenino que busca superarse y encontrar un ámbito de libertad y armonía en su diario convivir laboral y cotidiano con sus pares. Más aun, en donde el machismo y la discriminación son dados como una forma natural del ser mexicano, muchas veces hasta defendido, o justificado lamentablemente aun por un gran segmento de mujeres.

Peor aún, sucede particularmente que en México, aunque se tiene el tema previsto y sancionado por la Ley, son mínimas las denuncias que encuentran ser llevadas a juicio, y los que lo logran, no conozco alguno que haya encontrado hacer justicia a la denunciante. Por lo que atreverse a salir públicamente a decir la verdad sobre cualquier abuso, de cualesquier tipo, representa en el mayor de los casos una aventura que muy seguramente sea perjudicial para la víctima.

Abrazamos desde luego todas las iniciativas que busquen esclarecer la verdad, y aplaudimos la valentía de toda persona que levanta la voz y pone un alto a este y a todo tipo de abusos. Pero es indispensable que no sólo quede ahí, sino que este proceso del pensamiento de superioridad y actitud cobarde que reina en gran parte de la sociedad masculina mexicana, lo llevemos de una vez por todas al exterminio. Sólo así se lograra una sana convivencia en donde el respeto, y no la prepotencia, sea lo que nos enaltezca como personas.

ADENDUM

De nuevo el bravucón de Trump, ensoberbecido, envalentonado, tal cual cualquier cobarde machista mexicano, amenaza de nuevo con cerrar “la maldita” frontera con nuestro país.

Según, porque el gobierno mexicano no está haciendo lo necesario para contener las caravanas de centroamericanos que huyen de la miseria y de la inseguridad, buscando, como cualquier ser humano lo haría -además con todo el derecho del mundo-, además de la sobrevivencia, una mejor vida para los suyos.

No extraña, pero si ofende, que gran parte de la comunidad hispana que radica a las orillas del lado norte del río Bravo, no solo aplaude la decisión del magnate xenófobo convertido en presidente de los gringos por los rusos de poner fin al apoyo financiero a Guatemala, Honduras y El Salvador, sino que, no contentos con eso, celebran y rezan por que se haga realidad la clausura fronteriza.

“Que cierren la puerta detrás de mí… ¡al cabo yo ya chingué!”, me comentó un conocido agente de protección fronteriza de apellido mexicano, y de tez más morena que la de mis hermanos centroamericanos. Así, o más ignorante…