El Mañana

miércoles, 21 de agosto de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

Miércoles a las siete iniciaba la historia

31 julio, 2019

La decisión ya estaba tomada, no se podía dejar pasar mucho más tiempo, los rumores cada día se hacían entre los conocidos más constantes, por lo mismo la cita era ya inevitable; aquella ocasión en que la joven mujer jalaba a su temeroso novio frente a su padre, ha quedado muy dentro de su memoria, pues ese miércoles a las siete iniciaba la historia.

En otras épocas ya fuera un día o seis meses esa relación de amor regularmente se realizaba a escondidas, tan sólo los muy íntimos amigos y bajo un pacto de no decir nada, eran los únicos que se enteraban.

Así comenzaba ese duro trance tanto para el muchacho como para la dama, quien esta última y despistadamente salía a verlo después de barrer, trapear y tender la cama, regularmente el pretexto era acudir a comprar al tendajo, el muchacho de inmediato la abordaba camino abajo.

Esos escasos minutos tanto para la madre como para el padre los ponían nerviosos, por lo mismo preguntaban, por qué te tardaste tanto, de ella un mal comportamiento de inmediato se imaginaban.

Pero el pretexto siempre de la noviera se hacia más que elocuente, coincidía y exactamente, aunque fuera algo ocurrente, le ayudé a la viejecita doña Virginia la vecina, de la tienda a su casa que ya saben vive en la esquina.

Pero al ya no aguantar más aquella situación, la muchacha ya planeaba confesarle primero a su madre esperando la ocasión, justo cuando ella estuviera más tranquila, para lo mismo muy nerviosa la vigila, diciéndole de sopetón, ya tengo novio, es Hermilio el del callejón.

Aun se lo confesara hincada, con palabras tiernas, no podía evitar la noviera le temblaran las piernas, casi se caía cuando le decía la madre, esto lo tiene que saber y de inmediato tu padre.

Al siguiente día, sentado en la galería con paliacate al cuello y grande sombrero, el padre esperaba malhumorado al osado caballero, muy seguro de sí mismo y dejando el miedo a un lado, el joven muy respetuoso el permiso pedía con excelente retórica, de total agrado.

Después del papá acceder, sólo se quedaba pensando, dónde saco lo educado el hijo del herrero Hernando, casi se va de cabeza después de estar con lo mismo el día entero, que justo esa misma petición de noviazgo la acababa de leer en “El libro vaquero”.

Cuánto se valoraba en aquellas épocas, ese respeto hacia la familia, ya fuera el motivo, la situación o evento al que se enfrentaba, así fuera difícil, esa distancia se marcaba, por lo mismo los valores se hacían más que presente, nunca se olvidaban, perduraban por siempre en la mente.