El Mañana

sábado, 07 de diciembre de 2019

Armando Fuentes Aguirre
Mirador Armando Fuentes Aguirre

Mirador

25 mayo, 2019

El gato está sentado, inmóvil y hierático -jeroglífico egipcio-, sobre la barda del corral. Abajo la gallina abre las alas para amparar a sus pollitos y salvarlos de la amenaza del felino.

Le pregunto a don Abundio:

– ¿De quién es ese gato?

– De nadie -me responde-. Los gatos no tienen dueño. Los perros sí, pero los gatos no.

Es cierto lo que dice. Tú tienes un perro; un gato te tiene a ti. El perro está en tu casa para cuidarla. El gato está en tu casa para que lo cuides tú. Un cierto amigo mío les preguntaba cuando joven a las chicas: “¿Te gustan los perros o los gatos?”. Si la muchacha decía que le gustaban los perros sentía el impulso de protegerla. Si decía que le gustaban los gatos sentía el impulso de protegerse él.

El gato es una fierecilla no domada. Ronronea para ocultar al tigre que lleva dentro. Cuando un perro te mira, es el amor. Cuando un gato te mira, es el misterio. Tú, mujer que me miras, dime si…

¡Hasta mañana!…