El Mañana

sábado, 20 de julio de 2019

Armando Fuentes Aguirre
Mirador Armando Fuentes Aguirre

Mirador

20 junio, 2019

Este hombre es un ajedrecista.

Sin embargo no juega nunca al ajedrez.

Antes jugaba, sí, pero dejó de hacerlo porque cuando en una partida era vencido se sentía humillado, y cuando ganaba lo poseía una soberbia insana.

Ahora el ajedrecista ya no juega. Aun así se pasa horas enteras ante el tablero. Concibe brillantes aperturas inéditas; inventa combinaciones que nunca ningún Gran Maestro imaginó; crea gambitos que irremisiblemente llevarán a la derrota del contrario…

Perdido en el infinito laberinto de los escaques, vagando día y noche por entre los trebejos, el hombre perdió su trabajo. Su esposa lo dejó y sus hijos se fueron de la casa. Aun así el ajedrecista sigue ante el tablero. Duerme por instantes ahí, sentado, y sueña que da órdenes a los peones, que salta a lomos de los caballos, que dirige las intrigas de los alfiles y ordena la contundencia de las torres… Sueña también que a espaldas del débil rey yace con la omnipotente reina.

Algún día el ajedrecista morirá, pero nadie se dará cuenta de eso, ni siquiera él mismo. En el tablero seguirán los peones; las piezas permanecerán ahí. Este juego es infinito. El de la vida de los hombres no.

¡Hasta mañana!…