El Mañana

martes, 19 de noviembre de 2019

Armando Fuentes Aguirre
Mirador Armando Fuentes Aguirre

Mirador

18 septiembre, 2019

Aquel hombre soñó que alguien lo había soñado.

No supo de quién fue el sueño, si fue suyo o de alguien más, pero sabe que el sueño existió. Claro, con la existencia de los sueños, que son casi inexistentes.

Alguien soñó a aquel hombre. El sueño, sin embargo, nadie lo recuerda. Está olvidado. Eso quiere decir que está perdido. Más aún: que está muerto. Ser olvidado es morir.

El hombre duerme solamente para tratar de soñar otra vez el mismo sueño. O para soñar al hombre que lo soñó al soñar. Pero inútilmente sueña. Sus sueños se van por otro lado. Ellos tienen sus propios sueños.

Si sabes quién es el hombre que soñó a aquel hombre díselo. Quizá de esa manera él lo podrá soñar, y en el sueño el hombre lo soñará a él y le dirá su sueño.

Entonces todo se habrá recuperado.

Los sueños, ¿sabes?, son el recuerdo vago de una vida que fue, o la memoria incierta de una vida que será.

Perder un sueño es como perderte tú.

¡Hasta mañana!…