El Mañana

jueves, 27 de febrero de 2020

Armando Fuentes Aguirre
Mirador Armando Fuentes Aguirre

Mirador

16 enero, 2020

Recuerdo, Terry, amado perro mío, que tú tenías
la facultad de ver lo que nosotros no veíamos.

Una noche mi esposa y yo estábamos frente a la
chimenea en la casa del Potrero. Tú dormías a nuestros pies, en el tapete. De
pronto levantaste la cabeza, los ojos fijos en un punto atrás de nosotros. En
seguida pusiste en nosotros una mirada de interrogación.

Lo mismo sucedió las siguientes noches.

– Está viendo algo -dije yo.

– Está viendo a alguien -dijo mi mujer.

Al día siguiente vino doña Rosa y roció las
paredes de la casa con agua de San Ignacio. Esa agua sirve, según la buena
gente de Ábrego, para ahuyentar los espíritus que andan por el mundo sin
encontrar descanso por causa de las maldades que en su vida hicieron.

Yo no digo que es cierto, ni digo que no es
cierto. El caso, Terry, es que ya no volviste a ver lo que nosotros no veíamos.

No, no me digas ahora qué viste, o a quién
viste.

Prefiero no saberlo…

¡Hasta mañana!…