El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Armando Fuentes Aguirre
Mirador Armando Fuentes Aguirre

Mirador

28 febrero, 2019

Lloraba la muchacha al pie del pozo. Su gallina había caído en él y se había ahogado. Su madre la iba a reprender, y quizá hasta golpear por esa pérdida.

– ¿De qué sirve que llores? -le decían los vecinos-. Esto no tiene ya remedio.

Y ni siquiera puedes sacar la gallina, pues el pozo es muy hondo y apenas se le alcanza a ver ya muerta.

En eso pasó por ahí un caminante y lo conmovió la aflicción de la joven.

Hizo un ademán. Las aguas del pozo se elevaron y trajeron a la superficie a la gallina, que volvió a la vida y cacareó en los brazos de la feliz muchacha.

Parece éste un milagro de San Francisco de Asís, una de sus florecillas llenas de gracia y de color. Pero no es franciscano este sencillo prodigio de sabor tan popular. Es jesuita. El milagro lo hizo San Ignacio de Loyola, santo al que se considera severo, adusto y riguroso.

Demos gracias a Dios por la gracia de Dios. Con ella se pueden hacer cosas de mucha gracia.

¡Hasta mañana!…