El Mañana

miércoles, 17 de julio de 2019

Armando Fuentes Aguirre
Mirador Armando Fuentes Aguirre

Mirador

15 marzo, 2019

No pertenecen al viajero los paisajes del trópico. Le son ajenas esas llamaradas verdes que se enredan a los ojos como lianas; esas aguas del cielo y de la tierra que caen lluvia, o corren río, o se vuelven inmóviles pantanos.

El paisaje de este viajero es el desierto. Lo ha visto desde niño y lo conoce. Sabe de su fiera belleza, que algunos no pueden ver; siente íntimas sus inmensidades y cercanas sus lejanías.

El viajero ha caminado su desierto y ha visto la flor de la biznaga, y la pequeña criatura que desde su piedra atisba al mundo. Contempló el vuelo del gavilán y la sabia andadura del coyote. Cuando llegó la noche pudo ver el Camino de Santiago, la gran vía de luz en la frente del cielo, y sintió que podía alzar las manos y mojárselas de estrellas.

Aquí, en este desnudo paisaje, se desnuda el alma. Aquí, donde es tan fácil perderse, es muy fácil hallarse.

El viajero ama su desierto.

Cuando regresa a él es como si a sí mismo regresara.

¡Hasta mañana!…