El Mañana de Nuevo Laredo

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

Armando Fuentes Aguirre

17 septiembre, 2020

Mirador



Llovió, llovió torrencialmente en la comarca donde el convento de San Virila estaba.

El río se creció e inundó el valle. Parecía que todas las aguas habían cubierto todas las tierras.

Un niño quedó asido a la ramazón de un árbol en medio del caudal que por todos lados lo rodeaba. De seguro la corriente iba a arrebatarlo. El pequeño perecería ahogado.

El padre y la madre de la criatura se echaron a los pies de San Virila y le rogaron con desesperación:

– ¡Haz un milagro! ¡Salva a nuestro hijo! ¡Tráelo por el aire, o forma un puente de luz para que pueda venir hacia nosotros!

No hizo eso San Virila. Con los hombres de la aldea formó una cadena humana. El padre del niño pudo llegar hasta él y rescatarlo junto con todos los vecinos.

Les dijo el frailecito:

– ¿Ya vieron los maravillosos milagros que Dios puede hacer con nuestra ayuda?

¡Hasta mañana!…

Más opiniones de
Armando Fuentes Aguirre

29 octubre, 2020

Mirador

28 octubre, 2020

Mirador

27 octubre, 2020

Mirador

25 octubre, 2020

Mirador

24 octubre, 2020

Mirador

23 octubre, 2020

Mirador

22 octubre, 2020

Mirador