El Mañana

lunes, 24 de junio de 2019

Armando Fuentes Aguirre
Mirador Armando Fuentes Aguirre

Mirador

31 marzo, 2019

Esta planta de mi jardín tiene un nombre como salido de “Las Mil y Una Noches”. Se llama jazmín de Arabia.

Sube por la tapia y llega al rincón donde acostumbro sentarme por las tardes a pensar y recordar. Cuando viene la noche las flores blancas de la enredadera despiden un aroma que no sé si es sensual o virginal.

Luego el perfume entra a mi alcoba. Lo percibo en el sueño, y me parece estar en un cuento de Scheherazada. Se va con la luz de la mañana. Las florecillas cierran sus cálices como si el día las avergonzara.

Yo amo a esta planta que algo tiene de hurí y algo de virgen. Su perfume es como un sueño, y el soñarla es un perfume en el aire de la noche. Me dice cosas que nadie más me dice, cosas de amores escondidos, de nombres que no me es dable pronunciar. Envidio al muro porque goza su abrazo. Envidio a la tarde porque es dueña de su aroma.

¿Cómo es posible que este jazmín de Arabia tenga al mismo tiempo olor de santidad y voluptuoso perfume de maldades? No lo sé. Pero sus flores se me entregan, y en ese momento soy al mismo tiempo cenobita en pecado y lúbrico sultán.

¡Hasta mañana!…