El Mañana

jueves, 20 de junio de 2019

Armando Fuentes Aguirre
Mirador Armando Fuentes Aguirre

Mirador

13 abril, 2019

La enredadera que sube por el tapial del huerto se acordó por fin de que ya es primavera y abrió a la luz sus flores azulinas.

Ahora la pared gris es una fiesta. Las golondrinas la ven y no la reconocen. Cuando el gato pasa por sobre el pretil lo hace pisando con mayor respeto.

Yo amo a esta empecinada enredadera que se abraza al muro como una amante al hombre amado. Cuando la miro desde mi ventana me parece estar viendo, indiscreto, el encuentro de dos enamorados. Me reprocho a mí mismo esa irrupción y miro hacia otra parte. Pero el azul y el verde me llaman otra vez, y otra vez vuelvo a contemplar el muro y el follaje.

Si yo fuera poeta -no tengo esa fortuna; no tengo esa desgracia- le escribiría un poema a la enredadera. Compararía el azul de sus flores al azul del cielo, y le diría que es como una mujer que está junto a su hombre. Sería el mío un poema de amor. Los poemas que no son de amor no tienen mucha poesía. El muro escucharía ese poema, lo oiría la enredadera, y el gris del muro sería menos gris, y el azul de las flores sería más azul.

¡Hasta mañana!