El Mañana

viernes, 06 de diciembre de 2019

Armando Fuentes Aguirre
Mirador Armando Fuentes Aguirre

Mirador

26 abril, 2019

Llegó sin avisar y dijo de buenas a primeras:

– Soy el mejor color.

Quien así se presentó era el rojo.

Su modo de presentarse me hizo recelar: si alguien dice ser el mejor lo más probable es que sea el peor, o que esté cerca de serlo. Así las cosas guardé silencio y esperé a escuchar qué más decía.

Siguió el rojo:

– Ningún otro color hay que me supere. Soy superior a todos.

Pensé decirle que el mundo es de todos colores, y que ninguno hay mejor que otro. Todos existen; todos son necesarios, y todos están en igualdad de circunstancias.

Ciertamente no podemos concebir el mundo sin el color rojo, pero tampoco sin el verde, el azul, el amarillo, etcétera.

No se lo dije, sin embargo. “De gustibus et coloribus non est disputandum”, decían los antiguos. Acerca de gustos y colores no se debe discutir. Si le hubiera expresado mi pensamiento el color rojo se habría puesto colorado de ira, verde de envidia y amarillo de coraje.

¡Hasta mañana!…