El Mañana

miércoles, 23 de octubre de 2019

Padre Leonardo López Guajardo
Compartiendo Opiniones Padre Leonardo López Guajardo

‘Monte’

4 septiembre, 2019

“Se llama Monte y era un perro callejero cualquiera hasta que hace un año fue rescatado por unos especialistas en Hollywood que le entrenaron para ser ahora el protagonista de la versión actualizada del clásico de ‘La dama y el vagabundo’. Con unos ojos tiernos y cara avispada, Monte encarnará a la pareja canina más popular de la historia del cine animado junto a Dama, y que podrá verse a partir del 12 de noviembre próximo. La próxima estrella canina de Hollywood fue rescatada mientras vagaba por las calles en Las Cruces, en el estado de Nuevo México, por Helping Animals Live On (HALO), una organización privada que se dedica a salvar a los animales sin hogar.

“‘Llegó al refugio de Phoenix malito de tanto andar en las calles, aquí lo curamos y le dimos medicina hasta que lo adoptaron en abril del 2018. Únicamente lo tuvimos seis días en al refugio’, dice Karen Corral, encargada de suministrar las medicinas y el cuidado de los animales en HALO. Monte, una mezcla de terrier de dos años de edad, fue descubierto por varios cineastas que lo adoptaron en cuanto vieron que cumplía con las características del personaje canino por su aspecto y por ser muy ‘amoroso y amigable’”.

Así resume un periódico español el “casting” de “Golfo”, uno de los estrenos importantes de Disney, con los que buscará seguir con su racha exitosa en este año.

Quizás ante nuestros ojos, “Monte” era un perro más, no muy distinto a los que regularmente vemos por las calles. Pero para suerte de este can, alguien descubrió en él un gran potencial, que su antiguo dueño no notó y no dudó en abandonarlo.

Este mismo error, solemos cometerlo con los humanos, donde juzgamos el valor o la falta de valor en color de la piel, de su cultura, o en su manera de vestir. Y, aunque sea cierto que muchos de nosotros nos comportamos de una manera incorrecta o indigna, no por ello perdemos la dignidad, aunque lo que es cierto es que cada persona tiene la obligación de comportarse como le corresponde a un ser humano: con dignidad, con respeto y ayudando a la sana convivencia social.

Si hacemos lo correcto, no esperemos la opinión de los demás, sino los de nuestra conciencia, y no de nuestros caprichos, que distorsionan los pensamientos. Aceptar nuestra dignidad modifica nuestro comportamiento, y nos hace ver de manera distinta a los demás.

Hace pocos días, el Papa en una audiencia, afirmó:

“El amor era la modalidad. Pero no amor de palabra, no amor fingido: amor de obras, de ayudarse unos a otros, al amor concreto, lo concreto del amor. El vínculo con Cristo establece un vínculo entre los hermanos que confluye y se expresa también en la comunión de los bienes materiales. Sí, esta modalidad del estar juntos, este amarse así llega hasta los bolsillos, llega al desprenderse también del obstáculo del dinero para darlo a los demás, yendo contra el propio interés. Ser miembros del cuerpo de Cristo hace a los creyentes corresponsables los unos de los otros. ‘Pero mira a aquel, el problema que tiene: a mí no me importa, es su asunto’. No, entre los cristianos no podemos decir: ‘Pobre esa persona, tiene un problema en su casa, está pasando esta dificultad de familia’. Yo, sin embargo, tengo que rezar, yo lo tomo como mío, no soy indiferente. Ese es el cristiano. Por esto los fuertes sostienen a los débiles. Y ninguno experimenta la indigencia que humilla y desfigura la dignidad humana, porque ellos viven esta comunidad; poner en común el corazón. Se aman. Esta es la señal: amor concreto. Los apóstoles piden sólo a Pablo y Bernabé, cuál es la condición: para no olvidarse de los pobres, recordar a los pobres No sólo los pobres materiales, sino también los pobres espirituales, la gente que tiene problemas y tiene necesidad de nuestra cercanía. Un cristiano parte siempre de sí mismo, del propio corazón, y se acerca a los demás”.

Es difícil no dejarnos llevar por las apariencias. Pero también es deber nuestro buscar cuidar nuestros comportamientos para ayudar a la convivencia. Tan importante como exigir respeto a mi persona es aprender a respetarme. Usemos nuestra sensatez. Pero en ello, como siempre, usted tiene la última palabra.

padreleonardo@hotmail.com