El Mañana de Nuevo Laredo

Miguel Rodríguez Sosa

Pasadizo Secreto

Miguel Rodríguez Sosa

18 septiembre, 2020

¿Muy mexicano?



A través de las épocas los distintos medios de comunicación sobre todo del cine y la televisión, han proyectado infinidad de personajes que a través de sus actitudes, de sus personificaciones frente a la cámara hicieron creer a su audiencia su marcada identidad patriótica, pero en verdad son o fueron algunos de estos ¿muy mexicanos?

En estas fechas patrias, en verdad que se siente con más fuerza ese fervor nacional, en consecuencia, surge ese naciente deseo por reconocerse a sí mismo y orgullosamente nativo, original de la antes llamada República Mexicana.

El ¡Viva México!, el Grito de Independencia, esas coloridas luces, adornos, su majestuoso desfile, sin dejar a un lado la variedad de esos antojitos y platillos típicos, provocan a cualquiera engrandecer más ese espíritu nacional, el ser partícipes de esta cultura.

Los toquidos de la banda de guerra que hacen enchinar el cuerpo, la música representativa de distintos estados, el conocerlas, el escucharlas, traslada por sí solo al pensamiento del deseo de estar o regresar ahí.

Pero si un mexicano siente todo eso en su corazón, lo lleva en sus sentimientos muy profundos, al ser estos eventos sus raíces, sus primeros conocimientos escolares, el cantar orgullosamente el Himno, o expresar de igual modo el Saludo a la Bandera, ¿sucederá igual en esos otros “mexicanos”?

Esta interrogante es precisamente porque muchos personajes sobre todo de la farándula manifestaron en su diario vivir querer, adorar a esta patria que les dio cobijo; sin embargo, triste es ver que, a su partida, o sea de su fallecimiento de México su olvido fue total.

Uno de esos muy distinguidos y conocidos a nivel nacional, periodista, que las familias mexicanas veían a través de la televisión para conocer las noticias, era el licenciado Jacobo Zabludovsky.

Lo más peculiar de este personaje, es que acostumbraba, presumía de su gran conocimiento de la cultura mexicana, del México de antes, de su historia, por lo que a más de un mexicano de su mismo nivel cultural sorprendía, por lo mismo casi suponía que era mexicano, esa duda por lo raro de su apellido, pero sí lo era.

Triste es reconocer que de esa mexicanidad al final de su vida no quedó, ni aceptó, ni se representó nada, pues sus servicios funerarios más que estar inmersos en esa cultura de esta patria, su ataúd estuvo cubierto no por la Bandera mexicana, sino por otra extranjera.

Ahí no hubo un minuto de silencio interpretado por alguna banda de guerra, ni mucho menos se vio detalle mexicano alguno.

El funeral del reconocido periodista fue siguiendo la tradición judía, preparado y atendido por su congregación; cierto todos tienen sus preferencias religiosas y creencias, pero raro es en este caso ver de quién se trataba, cómo alababa en vida la cultura mexicana, la que al final de su existencia por lo que se vio no consideró absolutamente nada.

Estrellas de la farándula por igual han tomado papeles muy mexicanos; sin embargo, muy poco se sabe que nacieron en otros países, entonces ¿sentirán por ese mismo hecho esa alegría, esa nostalgia, ese cariño por este México?

Tatiana la que siempre se le ha reconocido como regiomontana, en realidad nació en Filadelfia, Estados Unidos de Norteamérica; Angélica María otra artista y cantante “mexicana” vio la luz primera en Nueva Orleáns del mismo país.

Si usted ha oído hablar del cantante y actor Enrique Guzmán quizás se sorprenda el saber que nació en Caracas, Venezuela, al igual que el actor Andrés García, quien nació en República Dominicana; por siempre se ha cuestionado que el actor Pedro Armendáriz nació en Laredo, Texas, pero su identidad con el cine de oro lo ha afianzado como cien por ciento mexicano.
Ya casi es normal que en México triunfe más el extranjerismo que el propio nacional, que se le brinden mejores oportunidades a los no naturales de México que a los propios mexicanos.

Hoy da pena el ver que, en el ámbito de la política, ésta se está direccionando por el mismo lado, tomando esa misma costumbre, pues las leyes al así permitirlo, sobre todo en personas con doble nacionalidad y a lo largo de la frontera norte, han logrado el alcanzar esa gubernatura de un estado, esa alcaldía de una población, esa representación ciudadana bajo la sombra de una senaduría o curul de diputado.

Será entonces que el trato de este tipo de políticos es natural, normal, al verse que gobiernan de día en su lugar de trabajo y duermen de noche en un país diferente, en donde en realidad residen.

Quizás sea por eso mismo, que las administraciones bajo este tipo de personas las que aprovechándose de esa oportunidad, de esas leyes, con sus actos fríos, sin arraigo alguno, dirigen, gobiernan a sus representados sin una identidad nacional, estatal o local bien definida, ocasionando por esto daños, malas administraciones, provocando sentimientos en sus propios ciudadanos.

Para este caso la pregunta sería, ¿en verdad se les enchina la piel durante o ante actos nacionalistas como el mismo Grito de Independencia, la conmemoración de la Revolución Mexicana?

Durante los actos funerarios del actor Germán Robles, reconocido por su interpretación de “Drácula” en muchas películas mexicanas, a quien por siempre se le creyó ser nativo de México, dentro de sus peticiones que dejó como instrucción para llevar a cabo su funeral fueron las siguientes:

El ser cremado, tocar música asturiana con la gaita, y que sus cenizas fueran llevadas a España y esparcidas en una playa por él previamente indicada, el mariachi mexicano, la bandera de este país ahí brillaron por su ausencia.

Hoy en día, los mexicanos, quizás no deban de preocuparse por quién los entretiene, si son nacionales o son extranjeros, por verlos a éstos muy patriotas en vida, y sentirse decepcionados a la hora de su muerte por no demostrar nada por esta nación.

Pero algo de lo que sí deben de preocuparse, y poner mucha atención, es el no votar por quien no tenga sentimiento alguno por esta nación, al comprobar que no se le enchina la piel ante esos símbolos patrios, por este país no demuestre nada de emoción.

Más opiniones de
Miguel Rodríguez Sosa