El Mañana

lunes, 21 de octubre de 2019

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Nada más el día más caliente de la canícula

14 agosto, 2019

Ayer nos comentaron cómo una familia -como muchas- ha vivido en menos de una semana al menos tres desvelos por apagones que los han dejado prácticamente toda la noche sin poder conciliar el sueño, pues a pesar de que no sea un horario de temperaturas tan altas como cuando el sol está en su apogeo, es muy difícil dormir cómodamente, pues incluso a las 2:00 o 3:00 de la mañana cuando se alcanza la mínima, estos días se han experimentado casi 30 grados centígrados aun a esa hora.

Sólo para dimensionar, en CDMX se levantó una alerta por el calor porque llegarían a esos 30 grados que para los neolaredenses representa el momento más “fresco” de la noche.

Para comprender los apagones, debemos hablar de más de un culpable; por un lado está la infraestructura de CFE, que aparentemente no creció a la par que la población y su demanda, especialmente cuando Nuevo Laredo tiene un consumo alto pues en hogares de casi todas las clases sociales hay minisplits o aires acondicionados o en su defecto, grandes abanicos, pues las altas temperaturas hacen que deje de ser un lujo tener uno de estos aparatos hoy en día.

Dicho lo anterior, hay que recordar que detrás del suministro de tanta electricidad para tantos hogares con aires acondicionados hay un proceso y una serie de tecnicismos, empezando por el hecho de que la CFE tiene calculado un cierto consumo por domicilio y sector y si éste cambia sin previo aviso no habrá la preparación suficiente para poder cumplir con la demanda.

Esto ocurre todo el tiempo, uno compra un aire adicional o uno más grande y aumenta drásticamente el consumo, esto no ocurre sólo en un domicilio de vez en cuando, sino que ocurre con mucha frecuencia de manera colectiva.

Por las tardes y noches, cuando todos salen de sus empleos y van a sus casas, lo primero que hacen es prender los aires acondicionados o minisplits, lo que -de manera colectiva- termina por sobrecargar y explotar los transformadores, dejando sin servicio cuadras enteras, lo peor es que no ocurre en sólo un sector, sino en toda la ciudad, por lo que las cuadrillas andan de un lado a otro cambiando transformadores, lo que eleva considerablemente el tiempo de respuesta, la mayoría pasa de dos a cuatro horas sin el servicio y por ende, sin poder dormir.

Algunos adultos mayores aseguran que aunque Nuevo Laredo siempre ha sido una ciudad calurosa a diferencia de los años en que no existían los minisplits, hoy en día sí es insoportable, aunque esto pudiera ser sólo percepción, hay una gran cantidad de personas longevas que coinciden en señalarlo.