El Mañana

miércoles, 11 de diciembre de 2019

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Ni las iglesias perdonan

20 agosto, 2019

Hace años las iglesias parecían ser lugares que estaban exentos de toda “maldad” pues los ladrones le tenían temor o respeto, por tal razón las parroquias mantenían las puertas abiertas las 24 horas del día, hoy la realidad es distinta, pues deben protegerse como cualquier negocio o domicilio.

Un caso reciente es la parroquia de La Paz, que nunca tuvo barda y ahora construyó una muy alta.

El tema del día fueron las extorsiones que han intentado aplicarle a los sacerdotes y sus parroquias, según dice el Obispo, no han caído porque de inmediato comenzaron a alertarse entre ellos.

Las cifras de violencia intrafamiliar en Nuevo Laredo son realmente alarmantes, pues al corte de medio año van 246 casos denunciados, uno cada 17 horas; sin embargo, ésta representa sólo una pequeña fracción pues es específicamente este rubro uno de los que menos se denuncian, las razones se inclinan principalmente al temor a represalias de parte del agresor y en ocasiones la vergüenza, tristemente por razones culturales.

Regularmente la denuncia no llega en el primer incidente, sino cuando la reincidencia lleva al hartazgo y es entonces cuando se busca ponerle un fin a esa violencia.

Luego de la triste y sangrienta jornada en que perdieron la vida cuatro personas en Laredo, salieron a relucir sus identidades.

Hay indicios en el caso de las personas asesinadas en el mismo domicilio, pero con 10 horas de diferencia, algo que da mucho de qué pensar, usualmente en estos caso rápidamente hay arrestos.

Sin demeritar que dos personas fueran privadas de la vida de forma violenta, el accidente ocurrido en la I-35 a la altura del Mall del Norte, conmocionó a la comunidad de ambos Laredos, pues por la hora y lugar fue muy notorio para cientos de ciudadanos que pasaban por ahí y presenciaron y -algunos hasta- difundieron imágenes del trágico percance en que murieron dos abuelitos que viajaban con sus hijos y nietos.

Un triste suceso en el que todo parece indicar se debió simplemente a un breve descuido que derivó en la pérdida del control de la unidad hasta terminar en un canal de cielo abierto luego de haber colisionado violentamente.

Al decir abuelitos, en este caso no nos referimos a personas propiamente de la tercera edad, pues se trata de personas de 50 años, una edad que para los estándares de hoy en día son jóvenes para morir, pues seguramente les quedaba mucho por delante.

Cómo estará la demanda de espacios en el Tec de Nuevo Laredo que debieron convertir lo que solía ser un laboratorio, en dos aulas, pues realmente no ha crecido su capacidad ni infraestructura a la par que la población estudiantil.