El Mañana

jueves, 27 de febrero de 2020

Los Redactores
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NLD, en el olvido

16 enero, 2020

Nuevo Laredo siempre ha sido el “patito feo” de Tamaulipas,
un lugar apartado del que no se deshacen porque deja mucho dinero al Estado. Lo
malo es que de lo mucho que da esta frontera, muy poco o nada se le regresa.

El área de salud es una de las más descuidadas por la gente
que “gobierna” desde Ciudad Victoria. Los hospitales que dependen de allá están
descuidados, sin medicamentos, les faltan médicos, les falta equipo, les falta
todo.

Lo lógico sería cuidar a la gallina de los huevos de oro, la
que produce más que ninguna, pero en Tamaulipas las cosas son al revés.

De Ciudad Victoria viene el desprecio, la falta de atención,
la idea de sacarle a Nuevo Laredo tanto como se pueda y no devolverle gran
cosa. No importa que sea la Aduana más importante y de toda Latinoamérica.

¿En qué cabeza cabe tener un puente internacional por donde
cruzan al menos 15 mil camiones diarios en una y otra dirección sin siquiera
tener baños con agua corriente?

¿En qué cabeza cabe tener hospitales que prácticamente se
caen solos y en los que llueve más adentro que afuera?

El gobernador Francisco García Cabeza de Vaca es de esas
personas que parece que les gusta “montarse en su macho” y hacer lo que le da
la gana sin que le importen los ciudadanos que vivimos en Nuevo Laredo.

Públicamente prometió que no invertiría un centavo en el
viejo Hospital General. Hay que reconocerlo, lo cumple cabalmente aunque eso
signifique incomodidad, carencias, falta de atención e insalubridad para los
pacientes, sus familiares y las personas que ahí trabajan.

Nuevo Laredo, generador de mucho dinero, carece de casi
todo. No hay un hospital público de alto nivel… bueno, ni siquiera se cuenta
con un pabellón para atender a niños quemados.

¿Se necesita? ¡Claro! En seis días tres niños resultaron
quemados, dos de ellos con agua hirviendo y uno con aceite. Los médicos del
IMSS hicieron cuanto pudieron para atenderlos, pero aún así estaban expuestos a
infecciones que podrían agravar su salud.

En otras palabras, no hay cómo aislarlos, cómo protegerlos
si no existe un pabellón.

Organizaciones como Michou y Mau ya tienen 15 años de
solicitar la construcción de un pabellón, pero el gobierno del Estado y el
municipal voltean siempre hacia otro lado.

Sí, prometieron otro Hospital General y hasta el Municipio
ya anunció con bombo y platillo que hará uno en la colonia Cavazos Lerma…
¿será?

Supongamos que el Municipio cumple y lo construye… ¿lo hará
acorde a las necesidades de este olvidado pueblo? ¿O hará una bodegota poco
funcional, sin equipo, sin médicos, sin enfermeras y sin áreas especializadas?

Hoy, los gobiernos estatal y municipal tienen la oportunidad
de callar las bocas que critican su falta de atención a la salud del pueblo.
Basta con que se pongan de acuerdo y ponerse a trabajar juntos, invertir y
hacerlo bien.

Porque si ponen cuatro paredes, un techo y un espacio para
un montón de sillas, escritorios y camas, no va a servir de mucho.

Otra cosa sería un edificio funcional, con estacionamiento, que pueda crecer a futuro, que tenga áreas especializadas, de aislamiento, equipo moderno de rayos equis, quirófanos modernos y que se piense en lo más importante de un hospital: los médicos, las enfermeras y sus pacientes.

¿Serán esta vez inteligentes o seguirán con la misma doctrina de echar a perder todo y de pensar que los ciudadanos de Nuevo Laredo no se merecen ser tratados con respeto?