El Mañana

lunes, 19 de agosto de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

NLD, sin atractivos no hay dinero

19 julio, 2019

La comodidad de la autoridad municipal, el cabildo entero en justificar que no existe ese arribo masivo de turismo que de una forma u otra vengan a comprar, comer, a divertirse, a esta ciudad por la inseguridad, es un tema que les ha caído tan bien el repetirlo; pero lo que realmente la ciudadanía ve, es que en NLD, sin atractivos no hay dinero.

Para las personas que han tenido la oportunidad de viajar a Puerto Vallarta, Jalisco, darán cuenta que uno de los sitios que de inmediato promueven en dicho paseo turístico es conocer la playa Mismaloya, lugar en donde se filmó una película norteamericana llamada “La noche de la iguana”, y en donde participaron infinidad de actores tanto norteamericanos como mexicanos.

Esta película filmada en el año de 1964 atrajo la atención mundial por su calidad, pero también por esa famosísima pareja hollywoodense compuesta por el protagonista Richard Burton y Elizabeth Taylor que, aunque esta última no participó en dicho film, acompañaba a todas partes a su marido.

De hecho, a Burton y Taylor, les gustó tanto esa parte del Estado de Jalisco, que residieron ahí por mucho tiempo, haciendo de su vida una cotidianidad, de trayectos entre su residencia, hacia la iglesia, hacia un pequeño restaurante en donde solían comer.

Por eso no causa extrañeza que los habitantes de Puerto Vallarta, a más de cincuenta años y sin importar el tiempo, sigan promoviendo esa añeja y ruinosa construcción junto al mar, en donde se desarrollaron las principales escenas de “La noche de la iguana”, generando por lo mismo esa necesaria economía.

En la década de los años setenta, el Estado de Querétaro se sintió orgulloso, pues el poblado de Tequisquiapan fue escogido por una productora para filmar una película del cómico Mario Moreno “Cantinflas” llamada “El Profe”; después de ese evento cinematográfico, el pueblo ya no volvió a ser el mismo, pues se llenó de esas personas deseosas por conocer ese mágico sitio.

El año pasado, se volvió a retomar a ese famosísimo sitio queretano para instalar ahí una estatua del cómico mexicano, y en donde representaba el personaje que interpretó e hizo famoso al pueblo de Tequisquiapan; para lo mismo acudieron autoridades municipales y estatales, así como familiares del fallecido “Cantinflas”.

Cabe mencionar, que desde que se filmó la película hace ya casi cincuenta años y sin importar el tiempo, el pueblo ha visto crecer y crecer su economía por el arribo de personas de todas las edades para recorrer las calles en donde se filmó dicha película, la escuela en donde estuvo “Cantinflas”, conocer ahora su atractiva estatua, generando por lo mismo esa necesaria economía.

Después de ver ese dinamismo de otros estados para agenciarse recursos foráneos a través de los atractivos que se tienen, o creados para lo mismo, en verdad que da y muchísima pena y vergüenza el ver, entender que, en Nuevo Laredo nada similar se hace, que no existe ese ánimo por emular, aunque sea tantito ese ejemplo.

Qué le falta entonces al cabildo de NLD, para ponerse a trabajar, a idear cosas o sitios que generen esa necesaria economía, dinero, así instalar una estatua de Pedro Infante, de ese actor y cantante conocidísimo por muchos y muchas generaciones, ahí justo en donde le cantó al pueblo, el quiosco de la Plaza Hidalgo, por qué no, traer, invitar para lo mismo a sus familiares.

Qué le falta entonces al cabildo de NLD, para ponerse a trabajar, idear cosas o sitios que generen esa necesaria economía, dinero, así instalar una estatua de Mario Moreno “Cantinflas”, de ese actor, representándolo como torero con su típica vestimenta enfrentando a esa temible vaquilla, justo ahí en el cruce de Bolívar y Juárez, frente a la fachada de la vieja Plaza de Toros Nuevo Laredo.

Qué le falta entonces al cabildo de NLD, para ponerse a trabajar, idear cosas o sitios que generen esa necesaria economía, dinero, así instalar un bello y obligado paraje con motivos antiguos, bien ambientado, rodeado de restaurantes al aire libre, venta de flores, entre otros en donde la gente que llegue de otras ciudades o estados, se detenga a admirar ese hermosísimo mural del antiguo autocinema “Serenata”.

Si se crearan esos pequeños, aunque admirados y atractivos sitios recreativos, adicionados con esa historia verídica, sucedida en este Nuevo Laredo, por supuesto que tanto los comerciantes, como los empresarios restauranteros, hoteleros, entre muchos otros, aplaudirían y por mucho tiempo esas positivas acciones.

Esta frontera mexicana se llenaría por lo mismo de postales, fotografías, revistas, añoranzas transmitidas a través de revistas sobre los mismos sitios y temas; se venderían, se anexarían por igual a publicaciones turísticas, servirían para promocionar más el comercio, la economía, el turismo en Nuevo Laredo.

Ojalá que la autoridad municipal en turno algún día en estos aspectos despierte, actúe ahora sí con mucha más inteligencia, se sacuda esa pereza e ilumine ya esos escondidos y abandonados atractivos.

Lograr así, que NLD sea realmente grande, y sin importar el tiempo, el explotar o promocionar eventos que sucedieron aquí hace cuarenta, cincuenta, sesenta o más años, generando por lo mismo esa necesaria economía.