El Mañana

martes, 12 de noviembre de 2019

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Río Revuelto Los Redactores

No es lo que prometieron

21 octubre, 2019

La carretera nacional en los nuevos cuerpos viales que serán parte de la ‘libre’, han sido el escenario de constantes percances, usualmente de consecuencias desastrosas y con ello como colateral vienen también embotellamientos que se están volviendo cada vez más comunes.
Lo más reprobable es -obviamente- la pérdida de vidas humanas; si bien en algunos casos es porque los choferes dormitan exhaustos por las maratónicas jornadas que sus empresas les exigen, los operadores atribuyen la mayoría a la incomodidad de la vía.
El nuevo tramo San Fernando-La Gloria carece de acotamientos, además de que el cuerpo de la carretera se encuentra en alto, en algunos casos hasta tres metros, por lo que orillarse no es opción y en caso de salirse de la vialidad implica una colisión.
Para los choferes, esto no es lo que prometieron cuando se dijo que se construiría una autopista de cobro en el tramo que antes era gratuito, pero que la libre sería cómoda y con acotamientos.
Hace no tanto que la problemática en ese tramo -que es el más próximo a Nuevo Laredo- eran las malas condiciones de la vía, ahora la carretera es nueva y ‘parejita’, pero no se convirtió en una vialidad más segura y eso lo puede constatar en la gran cantidad de fuertes impactos que presentan las barras de contención, además de que las líneas divisorias de carriles se han diluído mucho.

Se pretende reformar el artículo 49 bis de la Ley de tránsito para pasar las multas de 850 pesos a casi 3 mil 500 pesos para el que se estacione en un lugar para discapacitados además de que estos infractores tendrían que tomar un curso de sensibilidad, quienes no tengan la solvencia para devengar la multa tendrían que cumplir 10 horas de servicio comunitario con personas de su respectivo DIF mientras que su auto cumpla por default 24 horas en el corralón.
Lamentablemente se tiene que llegar a eso, pues de lo contrario la gente no respeta, tal como lo que ocurre en el área reservada para bomberos en Paseo Reforma, la gente estaciona sus vehículos en la línea roja y no aprenden la lección hasta que se llevan su auto y deben ir al corralón a recogerlo pagando una buena multa.
Lo ideal sería que el ciudadano comprendiera la razón de ser de esos espacios reservados y no los minimizara, pues al final cuando se necesitan no están disponibles.
El neolaredense comunmente cuando acude al lado americano se pone el cinturón de seguridad, no tira basura en la vía pública, respeta los lugares reservados y la mayoría de los reglamentos viales, pero tan pronto regresan a Nuevo Laredo se quitan el cinto, tiran por la ventana la basura que habían guardado y olvidan toda ética y respeto vial.