El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Mauricio Belloc
Con el Mazo Dando Mauricio Belloc

Nuestros queridos mojaditos

27 julio, 2019

¿Cómo andamos de mojarritas retachadas? ¿Ya no sentimos lo duro sino lo tupido, de ver sufrir a tantos miles de los nuestros que por aquí pasan, verdad? Los muy sufridos paisitas, esos que cuando lo logran, son los que levantan y no dejan caer a todo un país lleno de ladrones, plagado de rateros, de maleantes. Esos a los que muchos compatriotas hoy desprecian, por venir de mojados, los mismos a los que mañana los tres niveles de gobierno les rendirán falsa pleitesía y les dirán, con mayúsculas; “Bienvenidos Señores Paisanos, estimados conacionales”.

OTRA ANDANADA MÁS
Estamos viviendo una nueva manga de pobres, esos que a la postre terminarán por seguir manteniendo a los suyos y a los ajenos, con las benditas remesas de billetes verdes. Es más, sostendrán a toda una nación, la misma que un día los corrió de la manera más vil. Cargarán con toda una república que estos desgraciados gobernantes no se han podido terminar a grandes y profundos mordiscos. Por tratarse de una tierra enorme y noble, ufana y gigante, inagotable.

Y SIGUEN SUFRIENDO
Su calvario no termina, ellos siguen sufriendo como nadie, los expulsan de su nacencia, pues su tierra se ha llenado de malditos, igual los de antifaz con cachiporra, que los de cuello blanco y corbatas de seda italiana. Todos con ojos de lascivia, sobre esos hoy yermos terrenos, de los que ellos culpa tienen que estén así, por no brindarle nada a la raza, para agenciárselos, carrancearlos y hacer con ellos cosas ilícitas y enriquecerse enorme e ilegalmente. En sí, ya vemos a nuestra gente pobre andar la legua, sin descanso y sin comer, sin parar, ni echarse un buche de agua fresca, ni tan siquiera eso.

PERO LLEGARÁ EL DÍA
Les dicen a todo que no, esos perros desgraciados del gobierno, cerrándoles todas las puertas, aniquilando cualquier posibilidad de sobrevivir en su lugar de origen, cero oportunidades de trabajar, de sobresalir, obligándoles a marcharse, manque no se quieran separar de los suyos, no quieren ir a El Gabacho, pero se lo gritan las adversidades provocadas por los desgraciados de finos trajes, también los hacen correr los bandidos de pistolotas, los corren de sus propias tierras para quedárselas y darles mal uso, con malas siembras o para devastar los bosques de maderas preciosas, a la vez que construyen mansiones serranas, para el nuevo amo de la región.

COMO A PERROS DEL MAL
Y llegan a la tierra del dólar y los obligan a medio matarse de sol a sol, por algunos “daimes” y “nicles”, mientras que a sus señoras e hijas, las tratan de chachas y si están de buen ver, pues hasta les andan molestando de otras maneras insanas. Los tratan con la punta del pie, como a canes del averno. Pero ellos saben que si otros lo lograron, ellos también pueden, además ya nada tienen que perder. Así es nuestra gente, nuestra sufrida raza de bronce, gente de un metal café muy mexicano, como no hay otro.

Y OTROS PEOR
Sí que sufre nuestra gente, tan mal que es tratada, igual aquí, que allá, pero lo que si no tiene nombre, son los centroamericanos y últimamente los africanos, caribeños y sudamericanos, esos sí que están peor, pues como dice la canción de Rubén Blades, llamada “Pedro Navaja”, misma que reza; “Yo que pensaba hoy no es mi día, estoy sal´á, pero Pedro Navaja, tú estás peor no estás en n´á”. Así está esa pobre gente, de la estrecha cintura continental, los catrachos, chapines, cuscatlecos y nicas.

¿CUÁNDO SEÑOR, HASTA CUÁNDO?
¿Llegará el día en que esa pobre gente trashumante, verá finalizado su muy personal calvario, su lastimoso éxodo, porque eso es lo que es, ese periplo es de pura sangre, sudor y lágrimas? Está bien llorado, vienen huyendo de la pobre tierra seca, lo hacen dejando la zalea, algunos como que le brindan brazos y piernas a La Bestia, otros ofrendan hasta la cabeza, todo por intentarlo, eso antes de que a la buena, sin luchar, los suyos caigan en manos de los grupos de terror, de las hordas diabólicas, de aquellos que se adueñan de todo, hasta de la vida de mujercitas y niños de quienes tuvieron sus padres que huir para ir a jugársela, justo allá donde no los quieren.

ROSTROS INEXPRESIVOS
Vienen con una mano atrás y otra adelante, cual ciegos, sin mirada, no tienen ojos, solo dos cuencas, dos hoyos, negros, vacíos, sin brillo, no miran a nadie, nada les llama la atención, porque su horizonte, su cerebro se quedó atrás, el corazón chorreante, permanece inamovible en la tierra de su sangre, está con el recién nacido que tuvo que dejar apenas venido al mundo, con la madre enferma, con los otros críos hambrientos.

OTROS MÁS OSADOS
“Si hemos de morir, que seamos todos en el intento y no a manos de criminales, no podría irme al norte, dejando a los míos a merced de los villanos que no respetan nada, ya cobraron la vida de mi hermano, la de un primo y la de mi tío, hasta de un inocente sobrino, chiquitillo, muy pequeño, inocente”, nos dijo un joven padre de dos nenitos, con su muchacha esposa, una escuincla ella. Vienen casi arrastrando a sus críos, ya no pueden ni con sus almas cada uno, pero nada de dejarlos atrás. Ella ya no tiene calostro que darle, pues no ha comido en días, llevan semanas a la buena de Dios, así ha transcurrido el puerperio. ¿Cuál reposo, cuál cuidado? La madre no sabe si probará algo, un mendrugo, un pocito de agua, agua caliente, no hay más.

Y ELLAS SE CULPAN
Con todo respeto y haciendo honor al esfuerzo sobrehumano, vemos cómo pasan pobres madres juveniles y jóvenes abuelas, todas se prenden a los chamacos en lo que tal vez fueron gordas tetas, pero hoy, solo queda un poco de músculo, pellejo casi nada por fuera, porque por dentro, es nada, seguro. Ni que inyectarles a las bocas de sus bebés, no hay hierro, ni calcio, no hay nada, pues tienen semanas de estarse aguantando, sin comer ellas, para dárselo a los otros peques que llevan.

SOLO LA MUERTE
¿Hasta cuándo señor, por ellos? que todo está en su contra, que lo único seguro que les espere, es la muerte o la devolución al terror en su país, por favor.