El Mañana

domingo, 08 de diciembre de 2019

Adolfo Mondragón
Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Obligado: Evo

16 noviembre, 2019

Es casi imposible sustraerse al acontecimiento del momento
que ha estremecido a todas las conciencias, al menos en Latinoamérica y muchos
países europeos como España. El golpe de Estado perpetrado en su contra, era “la
crónica de un golpe anunciado”. Y es que Evo cometió enormes agravios imperdonables,
el primero: ser indígena; el segundo: luchar contra los monopolios extranjeros
y atreverse a nacionalizar algunos recursos que explotaban empresas
extranjeras; tercero: actuar independientemente y no someterse a los dictados
del coloso del Norte.

Evo logró en 13 años, sacar a Bolivia del nada honroso
primer lugar en pobreza de Latinoamérica para llevarlo al primer lugar en
índice de desarrollo, abatió el terrible 63% de pobreza y dejarlo en sólo un
13% y la pobreza extrema de un 38.2% a 15.2%, éstas, con signos de mejora
continua. Redujo el analfabetismo del 13% al 2.4 %, el desempleo del 9.2% al
4.1%, y lo más importante, devolvió al pueblo indígena, que son la mayoría en
Latinoamérica, su dignidad y respeto, poniéndolos a la misma altura de todos
los demás.

El golpe se fraguó desde hace muchos años, principalmente en
Santa Cruz, poco a poco fueron sembrando la cizaña e inoculando veneno entre
los pobladores no indígenas. Obviamente con el apoyo y el dinero de los ricos y
poderosos, y no pocos dólares. Querían recuperar sus privilegios y continuar
con los procesos de privatización de los recursos de Bolivia, principalmente del
litio, material del cual Bolivia posee los principales y más ricos yacimientos.
Este material tiene una gran demanda actualmente en la fabricación de teléfonos
inteligentes, baterías de autos y otros productos.

El trabajo subrepticio dio resultados y en las pasadas elecciones
se postula como candidato un rico industrial de Santa Cruz, el que con la
Biblia en la mano (qué incongruencia) se lanza contra Evo Morales. Tenía el
apoyo de los grupos más reaccionarios del país y el apoyo del coloso del Norte,
las elecciones estuvieron muy reñidas, Evo y su partido ganaron con un estrecho
margen, suficiente para que fueran impugnadas y acusado de fraude. Se
orquestaron protestas hasta que finalmente un alto mando del ejército, le
solicitó al presidente Evo Morales su renuncia, el mensaje estaba claro, era un
golpe de Estado.

El presidente Evo Morales optó por la renuncia, evitando así
el derramamiento de sangre de hermanos. Si el ejército ya estaba de su lado, poco
o nada se podía hacer ya. Qué grave que haya personas que, por unos cuantos
dólares, sean capaces de vender su patria. Esa experiencia ya la vivimos aquí y
por poco nos dejan hasta sin bandera. Lo más grave es que le pusieron precio a
su cabeza, su seguridad e integridad corrían peligro, por esta razón, México,
fiel a su tradición de ofrecer asilo a los perseguidos políticos, le abrió las
puertas para que se refugiara y asegurar su vida. Lo increíble es que los
opositores ven con malos ojos este ofrecimiento de asilo, prefieren verlo
muerto antes de que en México. ¿Y su fe y sus creencias?, ¿podrán ir a comulgar
este domingo?

Si revisáramos someramente la trayectoria de quien orquestó
todo esto, nos podríamos dar cuenta clara de las cosas; sin embargo, es más
fácil dejarse llevar por los comentarios negativos que circulan por las redes
sociales, expresiones verdaderamente discriminatorias y llenas de fobia; leí
con tristeza que llamaron al presidente Evo, nahual, y respecto a asilarlo ¡
qué Ascaaaa! Expresiones de personas que viven en el exclusivo sector de Santa
Fe en la Ciudad de México, son las mismas que estarían dispuestas a respaldar
un golpe de Estado en el país y volver a la corrupción, el saqueo, la
impunidad. Cuando todo eso sucedía, nadie protestó; sin embargo, hoy que se
está luchando por eliminar la corrupción, la impunidad y demás vicios, se
elevan voces de protesta.

Es muy sintomático que los que más protestan sean personas de la clase alta de la sociedad, los bien nacidos, las familias “bien”, los que van a misa los domingos y comulgan, los que sus hijos y ellos mismos estudiaron en colegios y universidades caras. El resto, los mal nacidos, las familias mal que somos la mayoría, vemos con buenos ojos los cambios que se están realizando en beneficio de los más pobres. Sólo les recomiendo a esa gente “bien” que recuerde que las revoluciones no las hace e intelecto, sino el hambre y nadie queremos otra revolución.

Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le deseo un magnífico fin de semana en familia.

Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

La J.F.M.M.