El Mañana de Nuevo Laredo

Adolfo Mondragón

Cosas de mi pueblo y del otro lado

Adolfo Mondragón

6 junio, 2020

Olvidemos por un rato el Covid-19



La pandemia del Covid 19 nos trae a todos bien locos, desubicados, estresados, aburridos, neuróticos, depresivos, alterados, nerviosos, ya no sabemos si vamos o venimos, subimos o bajamos; en fin, nos ha sacado totalmente de nuestras casillas y nos ha confinado a nuestras casas. Lo peor es que no se vislumbra el fin de todo esto, se acabó la sana distancia, pero siempre no, volvieron las actividades no esenciales, pero no todas, los restaurantes pueden abrir, pero poquito. Total, no sabemos en dónde estamos ni qué vamos a hacer.
Sin embargo, tenemos que ver el lado positivo de todo, incluso de esta catástrofe mundial; con ganas, sí podemos. En primer lugar, tenemos que reconocer que nunca tuvimos tanto tiempo como ahora para no hacer nada, o en su defecto hacer muchas cosas que antes no hacíamos porque no teníamos tiempo de hacer. El tiempo ahora nos sobra, “sabia virtud de conocer el tiempo…”, saberlo emplear de la forma más creativa posible, hoy podemos hacerlo. Si nos gusta la música, podemos oír los discos que teníamos arrumbados y que nos traen tantos recuerdos; si nos gusta leer, seguro encontraremos algunos libros olvidados y empolvados que esperan de nosotros, y que sabemos que los tenemos pendientes.
También le hemos dedicado el tiempo que durante tantos años le escatimamos a la familia, hemos podido jugar con nuestros hijos, les enseñamos a jugar al dominó, sacamos del armario al viejo Monopolio y pusimos a prueba nuestra ancestral habilidad para comprar hoteles y casas; los que tienen algo de patio, han podido jugar al aire libre, recuperamos aquellos juegos como los encantados, las escondidas, el bebe-leche, la roña y salto de cuerda, tantos juegos que ahora se han olvidado y que nos dieron momentos tan felices y que nos enseñaron a socializar.
Pero la cuarentena ha sido muy larga, muchos más días de sólo cuarenta y con muy escasas y restringidas oportunidades de salir, si acaso por las provisiones, hacer algunos pagos y párale de contar; ya leímos, ya oímos música, ya revisamos y volvimos a revisar el Facebook, los chats con los amigos y compañeros, ya nos acabamos el YouTube, ya no encontramos qué hacer. Bueno, tal vez sea el momento de voltear hacia adentro de nosotros mismos, es conveniente hacer una introspección, un análisis, un balance de nuestra vida. “De tanto caer afuera de pronto se cae adentro”, ¿recuerdan? Es el inicio de un poema que compartí con ustedes hace algunas semanas y habla precisamente de ese viaje al interior que tenemos pendiente. Ya anduvimos mucho afuera, ya viajamos mucho o poco, ya salimos y nos divertimos; ahora ya es tiempo de realizar ese tan postergado viaje, “cesó la luz, comenzó la cueva”.
Definitivamente estos extraños eventos que de pronto surgen como esta pandemia, seguro nos los manda Dios para que nos sirvan como un alto en el camino y revisar lo que hemos estado haciendo, lo que hicimos bien, lo que hicimos mal y el largo confinamiento nos da la oportunidad, no sólo de reflexionar sobre ello, sino, y esto es lo más importante, de tomar medidas al respecto, tenemos que realizarnos una reingeniería muy exhaustiva, nos tenemos que reprogramar, construirnos de nuevo con base en la experiencia anterior. Al término de la pandemia y cuando las puertas de la vida se abran de nuevo, deberemos salir con la frente muy en alto, el espíritu muy libre y el corazón con más ganas de amar que nunca. Amar todo y a todos, pero sobre todo amar la vida.
Gracias amable lector por la gentileza de su atención y permitirme compartir con usted estas mal expuestas ideas. Le deseo un espléndido fin de semana obviamente en compañía de su familia, disfrútela al máximo, son la neta de la vida.

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