El Mañana

domingo, 18 de agosto de 2019

Oscar Leal
Aventuras del Mantarraya Oscar Leal

Oscureciendo las aguas

13 junio, 2019

Dentro de la pesca recreativa que profesamos siempre hay una fecha disponible para visitar el rancho del tremendo Rodolfo, amigo de antaño, poseedor de tierras colindantes con el río Salado, el cual a pesar de que en estas fechas las altas temperaturas reducen los niveles de la presa de su rancho, el río aporta cierto porcentaje del afluente y esto permite preservar los niveles estables para que las especies acuáticas nos permitan disfrutar de nuestro deporte favorito.
Aparte de la buena pesca de róbalos, el lugar se presta para “acampar”, en efecto la visita nos obliga a cargar una modesta casa de campaña, sillas plegables y un par de hieleras de tamaño respetuoso donde sea fácil preservar alimentos suficientes para un fin de semana.
El paraje de la arboleda, el cual se encuentra frente a la presa, es el preferido para montar la casa de campaña, su vasta sombra logra mitigar los rayos solares y desde ahí se nos facilita lanzar nuestras líneas hacia puntos profundos de la presa.
Al acercarse el ocaso del sol, rodeamos la presa para probar suerte en los juncos y troncos hundidos; la claridad de las aguas nos obligan a realizar lances de larga distancia con señuelos plásticos y “foot bol jigs”, barriendo el suelo lentamente nos regalan una docena de capturas en forma de róbalos sarteneros; minutos antes de oscurecer nos regresamos al campamento, para encender la fogata y poner a punto el carbón, sobre la parrilla ya en modo lento y relajados un par de lonjas de pollo fileteado sazonadas con mostaza, nos ponen en modo platicador, mientras nos hidratamos con unas bebidas etílicas a base de trigo y cebada.
Después de cenar, caemos con facilidad en brazos de Morfeo, arrullados bajo el silencio del campo.
Por la mañana, recién se asoma el sol, caña en mano, aprovechando la escases de viento, lanzando a discreción señuelos de superficie en forma de rana, de inmediato los róbalos de mediana longitud acuden al engaño, medianas pero con mucha fuerza nos alegran la mañana.
Una hora después, cambiando la estrategia, empezamos a realizar lances más largos con señuelos de acción rápida en forma de “rattler traps”, semejantes a crías de mojarras, que logran acaparar la atención de los peces más grandes; caminando un poco más adelante, topamos con la cuneta que conecta la presa con el río Salado, su fondo arenoso muestra algunas raíces descubiertas de un álamo, justo ahí logro colocar el primer lance y mi línea experimenta el más grande de los enganches, sin esperar a que el señuelo tocara el fondo, un monstruo de tres kilos dobla la caña, otorgando la pelea que corona el día, sus coletazos levantan tal cantidad de tierra del fondo que oscurecen las aguas, la línea de apenas 10 libras de aguante de milagro logra resistir la pelea para arrimar el trofeo a la orilla, brincos cargados de adrenalina y gritos eufóricos califican de excelente la visita al rancho del amigo Rodolfo……gracias por tus finas atenciones.
Cuéntame tu historia,
tu ya conoces la mía…
viajesdepesca@hotmail.com