El Mañana de Nuevo Laredo

Catón

De política y cosas peores

Catón

4 julio, 2020

Pacto con el Diablo



Don Chinguetas se vio al borde de la quiebra. Su crédito ya no era bueno en ningún banco; nadie quería tener tratos con él. Clamó desesperado: “¡Daría mi alma al diablo si me sacara de ésta!”. ¡Barrrooom! De entre una nube de humo amarillento surgió el espíritu maligno, o sea el demonio, pateta, el chamuco, Pedro Botero, patas de cabra, el demontre. Le dijo a don Chinguetas: “¿Me llamabas?”. Preguntó, suspicaz, el lacerado: “¿Eres el diablo?”. Respondió Satanás: “Lo soy”. “A ver -lo retó el que lo había invocado-. Cámbiame esa casa”. Hizo el demonio un ademán y la casa mudó de sitio. “Cámbiame esa montaña”. Otro ademán de Belcebú y la montaña se movió a otra parte. “Ahora -pidió don Chinguetas- cámbiame este cheque”. “Eso no -lo rechazó Luzbel-. Soy diablo, no indejo”… El juez, severo, le leyó al reo su expediente: “Asalto a mano armada… Asalto a mano armada… Asalto a mano armada… Y todos cometidos con el agravante de la nocturnidad, o sea en la noche”. “Es que de día me da vergüenza” -se justificó el bribón-… El capitán de paracaidistas daba indicaciones a los nuevos reclutas, uno de los cuales era Babalucas. Les informa: “Cuando el avión llegue a 500 metros de altura nos lanzaremos”. “Disculpe, capitán -sugiere Babalucas-. ¿No sería mejor tirarnos de unos 100 metros o menos?”. “A esa altura -responde el instructor- correríamos el riesgo de que no se abrieran los paracaídas”. “Ah, vaya -se tranquiliza Babalucas-. Vamos a llevar paracaídas”… La abuelita de Pepito se preocupó al ver al chiquillo metido en su tableta, sin ver ni escuchar nada a más del artilugio. Le dijo: “Ven, voy a contarte un cuento”. De mala gana obedeció el chiquillo. Empezó la abuelita: “Éstos eran un rey y una reina que estaban tristes porque no habían tenido hijos”. “¿Por qué no habían tenido hijos? -la interrumpió Pepito-. ¿El rey era impotente, estéril, o padecía disfunción eréctil? ¿La reina no podía concebir, o era frígida?”. “Hijito -se alarmó la abuela-, mejor vuelve a tu tableta”… FIN.

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