El Mañana de Nuevo Laredo

Luis Armando Vargas Torres

El Inquisidor

Luis Armando Vargas Torres

1 enero, 2021

Pandemia espiritual



La vida es un tablero de ajedrez en el cual cada acto nuestro es una jugada. Si nuestras jugadas son buenas, inteligentes y oportunas, el resultado será el éxito, salud y longevidad. Si, por el contrario, nuestras jugadas son hechas de mala fe, egoístas e inoportunas, el resultado será el fracaso, enfermedad y muerte. Magia Cristica Azteca- Samael Aun Weor.
Nuestra sociedad mundial ha tocado fondo, la tierra cobra su tributo, el coronavirus es una pandemia que ha trastocado todos los órdenes construidos por los humanoides, lo político, económico, social, cultural, judicial y militar fueron quebrados, patrones de vida que fueron construidos desde el siglo pasado de 1910 a la fecha.
Eso ha repercutido inexorablemente en lo espiritual, la sociedad en su conjunto ha sido obligada a reaccionar, nos redujeron a la mínima expresión, los egos, el orgullo, las posesiones nada valen ante una amenaza de esa naturaleza, cada día nos levantamos con el Jesús en la boca al enterarnos que amistades, familiares o conocidos fallecieron.
Los que han gobernado el mundo, una camarilla de depredadores basaron su esquema en el poder y el dinero, atrás de ellos se forjaron imágenes de éxito, personas que se afanaban en lograr la escala social a como fuese, han hecho del hombre el principal depredador de la tierra y de la humanidad.
El concepto estúpido de hacer guerra para alcanzar la paz, el de armarnos para lograr respeto, emulando la ley del trogoautoegocrático cósmico común de la naturaleza donde el pez más grande se come al chico, han hecho de este planeta un mundo de injusticias, iniquidad y barbarie.
Resulta que este ser microscópico llamado coronavirus castigó todas las formas de vida y las ha modificado obviamente para bien, se está llevando a las personas con desórdenes en su sistema inmune, con enfermedades crónico degenerativas como la diabetes, obesidad e hipertensión y otras se las lleva por sus desórdenes mentales como hipocondriacas y miedosas.
Nos ha obligado a adoptar reglas de higiene y convivencia, anteriormente la naturaleza ya nos ha castigado con otras pandemias generalmente cuando la humanidad se desquicia en guerras y muerte:
La peste de Justiniano en el imperio Bizantino que diezmó al 40% de la población; la peste negra en Europa originada por roedores diezmó a 50 millones de personas, bajando de 80 a 30 millones de habitantes, esto en los años de 1346 a 1353, en sólo 7 años.
La viruela a mediados del siglo 14 cien años después diezmó nuevamente Europa y los conquistadores españoles trajeron esa cepa diezmando a los mexicas; la gripe española generada durante la Primera Guerra Mundial que se dio en frentes y trincheras, donde los soldados no salían de sus refugios en los que defecaban y no podían enterrar a sus muertos que se pudrían en la intemperie, se llevó cerca de 50 millones de personas; la gripe asiática o aviar del virus H2N2 en el año de 1957 que mató más de un millón de personas en el mundo después de la Guerra de Corea 1950/1953; gripe de Hong Kong en 1968, cuando la Guerra de Vietnam, mató más de millón de personas.
VIH Sida en 1981, el cual se da entre personas con promiscuidad sexual o sin protección. HINI Influenza o gripe porcina en el año 2009 y rematamos con el coronavirus con 1.8 millones de muertes en el mundo.
¿Pero qué creen? En todos los casos se han muerto personas con el sistema inmune bajo, pegando a los enfermos crónico degenerativos, ancianos, jóvenes con problemas de adicciones y adultos por su sobreexposición al contagio o personas que no fueron alimentadas con leche materna.
Lo digno de considerar es que todas las pandemias vienen aparejadas por la violencia del ser humano a través de guerras, los países belicosos sufren las peores consecuencias, lo que vivimos en México y USA así como Europa, tiene su causa y efecto.
No de balde la Ley del karma es aquella ley que ajusta el efecto a su causa, es decir, todo lo bueno o malo que hemos hecho en la vida nos traerá consecuencias buenas o malas en esta vida o en las siguientes.
Este diciembre se va el año 2020 que maldecido por muchos y bendecido por pocos nos ha traído reflexión, es importante recuperarnos de la locura emocional, meditar y comulgar con nuestro Dios interior, darle oportunidad de emerger, que gobierne nuestras vidas.
Hora de restarle importancia y fuerza a la inteligencia artificial que nos ha idiotizado, convirtiéndonos en robots la cibernética que pretende apropiarse de nuestras vidas a través de internet, celulares, digitalización de la moneda, apropiación del pensamiento y manejo de identidad.
Por ello es menester hacer una cuarentena espiritual: “Que nadie se engañe a sí mismo; lo que el hombre sembrare eso cosechará y sus obras lo seguirán”.

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