El Mañana

domingo, 08 de diciembre de 2019

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Para julio o para septiembre

1 agosto, 2019

Desde que comenzó el día, toda la expectativa se centraba en el juicio, pues las miradas de medios y organismos nacionales e internacionales estaban puestas sobre este controversial caso que prometía resolverse ayer mismo.

Afuera de la Sala de Audiencia de Juicio Oral “B” -adjunta al penal- se encontraba un fuerte contingente armado distribuido en los alrededores, todo estaba pactado para iniciar a las 11:00 de la mañana, pero una hora después seguían llegando camionetas tipo Van con abogados y personas de interés para el caso, en algunas ocasiones esmerándose por mantener la secrecía de la persona la unidad llevaba vidrios con un polarizado muy denso y se acercaba hasta una puerta especial en la sala, para reservar la identidad.

El silencio y la larga espera propia de un juicio la hicieron más “de emoción”, pues sólo se veía entrar a rato más personas -involucradas de alguna manera- al juicio, además de que todo se retrasaba por problemas técnicos.

Días antes ya se manejaba que por la distribución de los involucrados, presos en distintos penales, se haría uso de la tecnología para hacer un enlace mediante videollamada; sin embargo, les falló el internet… no es broma, a pesar de todo lo que está en juego, no se contó con un servicio de red confiable para algo tan serio como un juicio.

Algunos criticaron esa iniciativa de llevar a cabo el juicio en conferencia con Altamira -donde están los dos acusados de autores materiales- y en Nayarit donde se encuentra el tío del exalcalde, aunque en teoría no debería tener ningún problema hacer uso de esta tecnología básica hoy en día, faltó asegurarse de que no fallara, a menos de que esto no fuera un error.

Algunos abogados se han inclinado a definir esta situación como una acción dilatoria, obviamente deliberada, una estrategia que aunque se presentó de forma un tanto “graciosa”, para efectos legales es válida y efectiva, aunque éticamente dudosa; esto suponiendo que fuera a propósito, pues quienes se benefician, no son los acusados.

La nueva fecha es el 24 de septiembre, lo que implica un tiempito más recluidos mientras esperan la resolución del caso; para las familias y los presos, esto es una eternidad.

Al menos 30 camionetas de diferentes corporaciones concentradas en el lugar sólo para cuidar a un pequeño grupo de personas fue considerado por muchos como un dispositivo de seguridad demasiado aparatoso, pues ese nivel de resguardo no se ve ni cuando hay un evento multitudinario como el Grito de Independencia.

Para bien o para mal, para julio o para septiembre, no queda más que esperar la conclusión -ahora sí- del juicio.