El Mañana

miércoles, 23 de octubre de 2019

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Para la foto

18 septiembre, 2019

Hace unos días el pánico se apoderó por unas horas de los neolaredenses, cuando todos se comenzaron a percatar del cierre de las gasolineras y la incertidumbre por el silencio de las autoridades daba pie a conjeturas y Fake News, pues ninguna voz oficial confirmaba o negaba si el cierre de estaciones seguiría o había concluido.

Esta incertidumbre combinada con las Fake News -que aseguraban el cierre de todas las estaciones de servicio- tuvieron un impacto social al grado de que cientos de automovilistas abarrotaron las gasolineras para surtirse de combustible lo necesitaran o no.

Ese día sólo cerraron 12, nueve de ellos por las autoridades y tres por su cuenta, un porcentaje mínimo, luego de aquella psicosis que duró sólo unas horas, tres ya volvieron a abrir.

Cada psicosis que ha vivido Nuevo Laredo ha sido breve, pero de alto impacto; como la ocasión en que Nuevo Laredo se quedó sin electricidad por unas horas de un domingo cualquiera, las tiendas de conveniencia se vieron abarrotadas de gente que hacía compras de pánico, principalmente hielos, agua y veladoras; gritándole a los empleados de las tiendas cuando estos productos se acababan, todo un escenario apocalíptico.

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Al igual que -recientemente- con las gasolineras, el problema se resolvió al cabo de unas horas y muchos tenían más agua, hielos y veladoras de las que podrían necesitar.

Pero, ¿realmente aprendemos de estas situaciones?, pues parece que en cada ocasión, dejamos que como sociedad la incertidumbre se apodere de todos y permitimos que la psicosis abunde.

Ayer el secretario de Seguridad Interna de Estados Unidos, Kevin McAleenan visitó las carpas junto con el comisionado nacional del CBP, Mark Morgan, el director de USCIS y el titular del ICE, sólo para la foto, pues no hubo realmente espacio para cuestionamientos ni una verdadera interacción con los migrantes que viven el proceso de las audiencias.

Realmente de ahí sólo trascendió para los medios nacionales la foto de estos funcionarios de primer nivel inaugurando las carpas que tuvieron una inversión millonaria para atender una cantidad muy baja de migrantes que acuden a su cita y dar asilo a una cantidad mucho menor.

Al final toda esta parafernalia se traduce para muchos, en que el gobierno estadounidense pueda decir que “les dio la oportunidad” a los migrantes, aunque nunca la hayan tenido realmente.