El Mañana

miércoles, 21 de agosto de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

Para los que insisten en que vamos mal

4 agosto, 2019

Nadie dijo que iba a ser fácil, tampoco que se haría de la noche a la mañana. Quienes ahora alzan la voz para destruir o critican para impedir que se lleve a cabo el cambio que tanto anhela el pueblo de México son los mismos que durante más de 30 años guardaron un silencio cómplice, ya sea porque estaban metidos en el ajo o porque se beneficiaban, directa, o indirectamente, del robo y despilfarro que hacían los malos gobiernos del erario público, que corresponde y es hoy, por fin, de todos los mexicanos.

Con tan solo siete meses de haber asumido el poder, el gobierno de la cuarta transformación ha avanzado a pasos agigantados en el camino correcto, esto a pesar de haber recibido la desaseada herencia de impunidad y corrupción enriqueciéndose políticos y pseudo-empresarios a costa de un modelo neoliberal de capitalismo de cuates, dejando a los más necesitados a su merced, sin importarles la creciente brecha de desigualdad que esto propiciaba, de lo que muy pocos hablaban y la mayoría permanecía callado.

El vaticinio de los conservadores siempre fue, y sigue siendo, imprimir miedo entre la población apostando al fracaso del presente gobierno con el único fin de regresar al poder para seguir sangrando a la nación. Aseguraban, y a pesar de los indicadores lo siguen haciendo, que el desarrollo y el crecimiento del país sólo son posibles aplicando las políticas económicas dictadas desde el exterior, en donde los mercados internacionales marcaban la pauta de las decisiones gubernamentales de desmantelar el Estado para beneficio de unos cuantos.

Estos mismos traidores a la patria apostaron a finales del año pasado que el peso de devaluaría sin medida, que la inflación subiría por los cielos, y que las inversiones nunca llegarían. Hoy el peso es la segunda divisa del mundo más fuerte frente al dólar norteamericano, la inflación no sólo no ha aumentado, sino que ha disminuido, y la confianza de los empresarios, tanto nacionales, como internacionales, se mantiene, prueba de ello, las inversiones siguen llegando, y el producto interno bruto, según la última medición del Inegi, aunque poco, pero ha aumentado.

La mafia del poder, que hoy se encuentra moribunda, sigue dando coletazos resistiéndose a perder el cúmulo de canonjías, prebendas y privilegios. Los líderes charros se resisten a ser desplazados por un gobierno honesto y austero que hace a un lado a los intermediarios que se robaban los apoyos gubernamentales, echando andar los programas sociales bajando el recurso directamente a la gente, sin hacer distinciones, como era costumbre, entre las preferencias partidarias o ideologías políticas, sino con justicia y equidad como única condición.

Por primera vez somos testigos de una verdadera autonomía en la Fiscalía General, que hace honor a su independencia al llamar a cuenta, sin injerencia alguna del poder Ejecutivo, a todos aquellos que sin vergüenza alguna arrastran pendientes con la justicia, esperando ahora que los encargados de la impartición de la misma no la obstaculicen.

Así como también, hay que mencionarlo, se llama por primera vez a todos los grandes consorcios a los que el régimen corrupto condonaba miles de millones de pesos en impuestos, a cumplir con sus obligaciones fiscales.

Cualquiera pudo haber seguido la inercia del rumbo desastroso que veníamos padeciendo, de hecho muchos tuvieron la oportunidad de cumplir con la promesa de cambio y la desperdiciaron.

El viraje de 180 grados se ha dado, tal como se hizo el compromiso con el pueblo por décadas desatendido, y que dejara más que claro su mandato en la histórica votación que por abrumadora mayoría eligiera un cambio verdadero; un cambio en donde se velará por los intereses de la gente y no de los corruptos, un cambio en donde se garantice la legalidad por encima de los oscuros arreglos de servidores sin escrúpulos; un cambio en el que, por fin, nos irá bien a todos.

ADENDUM

Por cierto, no sólo no estamos en recesión, sino que a pesar de la tendencia internacional de desaceleración de la economía mundial, y de las amenazas indiscriminadas de Trump, estamos, aunque no les parezca a los detractores de este gobierno, creciendo, no sólo en lo económico, sino también en conciencia ciudadana.

Y los que se resisten a hacer conciencia, que son menos cada día, todavía siguen pensando ¡que era antes cuando íbamos bien!