El Mañana

viernes, 19 de julio de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

Para que haya más gatitos

16 junio, 2019

Dos muchachillos adolescentes se reunieron en casa de uno de ellos a ver una película pornográfica llamada “Colegialas calientes”, con actuación de la primera actriz Pussy Purr y el eminente actor Dick Hard. A media película uno de los púberes manifestó: “Mi mamá me dijo que si veo películas como ésta me voy a quedar ciego. Yo las voy a seguir viendo hasta que necesite lentes”. El otro muchachillo declaró preocupado: “A mí me advirtió mi papá que si veía cosas como ésta me convertiría en estatua de piedra. Y ha de ser cierto, porque una parte ya se me está endureciendo”… Conocemos muy bien al tal Capronio: es un sujeto ruin y desconsiderado. En el bar les contó a sus amigachos: “Yo siempre hago que mi mujer grite en el curso del acto del amor”. Preguntó uno, interesado: “¿Cómo logras eso?”. Explicó Capronio: “La llamo por el celular y le digo con quién lo estoy haciendo”… Don Chinguetas le dijo a su esposa: “He decidido donar mis órganos”. Le sugirió doña Macalota: “Dona tu cerebro y tu pija. Son los que están menos usados”… El capitán del velero ordenó: “¡Tiren el ancla!”. “No manche, capi -protestó el marinero Babalucas-. Está casi nueva”… La recién casada le anunció a su maridito: “Pronto seremos tres en la casa”. “¡Mi amor!” -la abrazó él emocionado y conmovido. “Sí, cielo mío -confirmó ella-. Mamá vendrá a vivir con nosotros”… Susiflor le comentó a su abuelita: “Descubrí que mi novio es sadomasoquista, fetichista, voyeurista y exhibicionista”. Respondió la anciana: “Sus ideas políticas no importan, hijita, con tal de que sea un buen muchacho”… El notario reunió a los sobrinos de don Crésido y les leyó su testamento: “En el momento de dictar mi última voluntad estoy en plena posesión de mis facultades físicas y mentales, como lo prueba el hecho de que todo lo que tenía me lo gasté en vino y mujeres”… El sacerdote le dijo al feligrés argentino: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Respondió el hombre, estupefacto: “¿Tanto, che pibe?”… El joven Inepcio casó con Aspasia, mujer que en asuntos de la cama tenía eso que en terminología moderna se conoce con el nombre de expertise. A la mitad del primer acto del connubio -vale decir a los 5 segundos de haberlo comenzado- el ansioso mancebo le preguntó a su desposada: “¿Te está gustando, Aspasia? ¿Te está gustando?”. “Mira -respondió ella-. Si esto fuera un programa de televisión yo ya habría cambiado de canal”… En su primer día en el club nudista don Algón sintió pruritos de pudor, y cuando una linda chica se acercó a él se cubrió la entrepierna con un periódico abierto: “¡Caramba! -se admiró la muchacha-. ¿Cómo la enseñó a leer?”… Un gatito de unos cuantos meses de nacido estaba en la puerta de su casa. Vio pasar por la calle a un gato grande, y a otro, y a otro. Todos iban en la misma dirección. A ésos siguieron tres o cuatro más. El gatito le preguntó a uno de ellos: “¿A dónde van?”. Respondió el gato: “A fornicar”. Al gatito eso de ‘fornicar’ le sonó muy interesante, de modo que se sumó a los gatos y fue también tras ellos. No sabía lo que pasaba. Lo que pasaba era que una gata del barrio había entrado en celo, y trepada en un árbol era objeto del asedio de los inflamados morrongos, que daban vueltas y vueltas en torno del árbol esperando a ver por cuál de ellos se decidía la gata, si por el blanco, el gris, el negro, el rubio, el manchado, el leonado, el tigrado, el rayado o el mosqueado. El gatito se puso igualmente a dar vueltas alrededor del árbol con los otros, por más que ni siquiera vio a la gata, ni por su poca edad podía percibir los aromas que la micha despedía para atraer a sus galanes y con uno de ellos perpetuar la vida. Así, sin entender lo que pasaba se cansó de dar tantas vueltas y dijo finalmente: “No, esto de fornicar es muy aburrido. Daré una fornicada más y me regresaré a mi casa”… FIN.