El Mañana

miércoles, 21 de agosto de 2019

Guadalupe Loaeza
Artículo Guadalupe Loaeza

Pareja chafa

13 febrero, 2019

Para P. R. C.

A lo largo de seis años, todo lo que rodeó al ex presidente Enrique Peña Nieto y a su supuesta mujer, Angélica Rivera, era chafa, era de pacotilla y era fake. De su historia de amor nada era verdad, todo era falso, corriente y vulgar.

Para que la Gaviota pudiera casarse con el todavía precandidato a la Presidencia de México, tuvo que firmar un contrato de una relación, no amorosa, sino laboral, es decir un Contrato Individual de Trabajo (revisado por los abogados de Televisa), el cual especificaría las prestaciones, pero sobre todo, el salario que recibiría la trabajadora (seguramente muy jugoso y en dólares).

Una vez redactado el documento, para su validez se requería ser firmado (en todas las páginas) por el patrón (EPN) y por la empleada (AR). He allí un documento histórico, el cual seguramente se pondrá a la venta quizá en 50 años, en alguna subasta del Estado de México.

En relación a este matrimonio chafa, la periodista Sanjuana Martínez, autora del libro “Soy la Dueña”, le dijo telefónicamente al diario El País: “Televisa puso a disposición de Peña Nieto un grupo de actrices, modelos, famosas… para elegir pareja; prestó a su departamento de marketing y gurús de comunicación para que le llevara la campaña que le alzó a precandidato para la presidencia; y finalmente le presentó a la Gaviota”. El diario señala que “a juicio de Sanjuana, era una actriz de mediana calidad que interpretó su mejor papel erigida en mujer del Presidente”.

De Angélica Rivera no nos debería de sorprender: como actriz chafa de telenovelas chafas, tiene la costumbre de firmar contratos, especialmente de su casa Televisa. Lo que llama poderosamente la atención es el comportamiento de un Presidente, de un mandatario y de un jefe de Estado. ¿Cómo pudo haberse prestado a esa farsa? Además de Televisa, ¿quién le aconsejó? ¿Carlos Salinas de Gortari? ¡Qué pobre concepto tenían de Peña Nieto, tanto sus congéneres, como los miembros de su partido!

“Como no puedes ganar solito las elecciones presidenciales porque no tienes personalidad, ni proyectas y ni has leído ni siquiera tres libros, y como eres galán, te aconsejamos que realices un contrato con una artistilla guapita y graciosa, que esté dispuesta a jugar el papel de la Primera Dama y ganarse una lana. Al fin que el pueblo mexicano, amante de las telenovelas, todo se traga, especialmente si se trata de una historia de amor entre una plebeya y el rey…”.

¿Acaso no se dice que se necesita un roto para una descosida? Éste es el caso de la Gaviota y de “Peñita”, como llamaban a Peña Nieto cuando era secretario de Arturo Montiel.

Es tan falso el ex presidente, que en su discurso de despedida todavía tuvo la cara dura de decir: “Quiero dejar constancia de mi profunda gratitud a mi esposa Angélica, por la compañía, la fortaleza y el apoyo permanente que incondicionalmente me ha dado. Muchas gracias, Angie”. ¿Cuál agradecimiento, si la Gaviota fue remunerada tal como señalaba su contrato? Tanta gratitud por parte del ex mandatario me hace pensar que a lo mejor no le pagaron la totalidad de lo acordado, o bien, le quedaron debiendo su último aguinaldo.

A propósito, ¿qué ha pasado con la Casa Blanca, la regresaron, la vendieron, la hipotecaron o se la dividieron en dos partes? Habría que averiguar si Enrique y Angélica se casaron con bienes separados o mancomunados. ¿Quién de los dos se llevó la sala de la Casa Blanca con todo y cojines y quién se llevó la recámara que tenían en la casa presidencial?

Cuando visité Los Pinos, me di cuenta que en el primer piso, donde se encuentran las recámaras, no dejaron ni un alfiler. Así de vacíos vi, en cada habitación, los enooooooooormes walking closets. Por cierto, con todo respeto, sugeriría que la Gaviota debe regresar sus “uniformes” que utilizó mientras trabajaba como Primera Dama; es decir, sus centenas de vestidos, pantalones, trajes, blusas, sacos, zapatos, botas, sandalias, bolsas, etcétera, etcétera. Todo su guardarropa, incluyendo el de sus hijos, lo pagamos nosotros, los contribuyentes.

Ciertamente, no le pertenecen, ¿por qué se los llevó?

¿Para lucirlos en su departamento de Miami? ¿Para que la fotografíen en la revista ¡Hola!, como es el caso del más reciente número de la revista española, en cuya portada aparece, a todo color, la pareja chafa y cuyo encabezado dice en grandes letras: “Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera se separaron en diciembre”?

¡¡¡He allí la verdadera historia de una pareja chafísima!!!

gloaezatovar@yahoo.com