El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

Parque Morelos, 20 árboles de vergüenza

9 agosto, 2019

Por lo que se ve ahí, se podría confirmar que nadie, absolutamente nadie se ha dignado como autoridad el darse una vuelta a ese otrora lugar de esparcimiento familiar, aun y estando en dicho sitio la representación de la Patria que se supone orgullosa daría la bienvenida tanto a nacionales como a extranjeros; es una lástima que esa marcada indiferencia lo mantenga totalmente árido y abandonado, al ver, que tan sólo tiene ese Parque Morelos, 20 árboles de vergüenza.

La gente de Nuevo Laredo, ha de recordar y con nostalgia cómo era, cómo fue ideado y construido dicho parque, las veces que acudió ahí a descansar con su familia, con los niños y niñas, ver esa hermosa y enorme fuente al centro, con sus chorros de agua como atractivo principal, sí que causaba asombro.

Fuente que la chiquillada de antes, y ante la mirada de la celosa autoridad, pero ante ese hecho complaciente, permitía, toleraba que éstos la usaran como una gran alberca para refrescarse de ese sofocante calor, clima que por siempre ha prevalecido en Nuevo Laredo.

Las madres de familia, buscaban ese frondoso árbol en dónde descansar, no batallaban en encontrarlo, pues existían en demasía de dónde escoger, para lo mismo, tendían sobre el abundante zacate esa sábana para recostarse o preparar el lonche y mitigar el hambre familiar.

La caseta de vigilancia que se encontraba al lado sur oriente, daba ese toque de recreación y nostalgia, al salir de sus parlantes, música que agradaba a cualquier visitante que por algún motivo detenía su paso en dicho lugar.

Desafortunadamente, y como siempre el tiempo y ante esa falta de atención y mantenimiento, su fuente comenzó a agrietarse, optando las autoridades de ese entonces el ahorrarse unos centavos y en lugar de darle ese mantenimiento apropiado, la taparon cruelmente quitando ese bonito atractivo al menos visual.

Esto dio origen a que poco a poco le fueran restando ese ánimo de atención al Parque Morelos, pasando de ser ese sitio familiar preferido, obligado para descansar ahí, a ser tan sólo un espectro, una sombra de lo que en otras épocas fue.

Los árboles a falta de ese cuidado personal, riego, podado, de esa necesaria reforestación para sustituir a los ya deteriorados por nuevos dejó de hacerse, el zacate pasó a ser un pasto seco y triste, la música cesó al poner en el sitio del olvido esa caseta llena de vida, de agradable sonido.

La historia del Parque Morelos sí que ha dado mucho de qué hablar, mas sin embargo cosas más tristes han sucedido ahí que satisfactorias, el abandono, el mutilarlo, el cambiar su emblemático monumento del héroe José María Morelos y Pavón por ampliación de otras obras, sí que causa enojo, mucha impotencia ante esas acciones.

No es por demás recordar que fue en la época de la administración del expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León que vino a tomar otro aire ese espacio recreativo, pues con la instalación de la monumental asta bandera, la ciudadanía creyó que con este gesto el Parque Morelos volvería a tener esa luz de alegría.

Mas sin embargo ese episodio duró muy poco, pues conforme pasaron los meses, ese cuidado, ese gesto presidencial comenzó a decaer, a borrar ese sueño de encontrarlo, mantenerlo por siempre, limpio, agradable, frondoso, ideal.

Hoy, es una lástima para la mayoría de la ciudadanía que acude a ese sitio buscando una sombra de árbol en dónde pasar el tiempo, mientras convalece, atienden a su familiar en la clínica del IMSS justo que está en frente, la decepción se haga y de inmediato presente, al no encontrar más que aridez, escasez de pasto, ni una sola banca en dónde sentarse, ni una sola sombra de árbol a dónde arrimarse.

Por todo esto, bueno sería preguntarle a la actual administración municipal, cuándo será el día que se den una vuelta para ver el estado en que se encuentra el Parque Morelos y hacer algo en beneficio de este espacio, en consecuencia, de su propia comunidad que la necesita. Por todo esto, bueno sería preguntarle a esas variadas cámaras de comercio, agrupamientos empresariales, comerciales, cuándo velarán también por esas necesidades de dicho parque que demanda la sociedad y no tan sólo de política hablar y tratar.

Por todo esto, bueno sería preguntarle a esas variadas asociaciones protectoras de los árboles, de la flora y fauna, sociedades que cuando talan un árbol y al ser los primeros que protestan, por qué no hacen lo mismo para fomentar, procurar la siembra de áreas verdes en dicho parque.

Nunca en la historia de Nuevo Laredo, se había visto ese Parque Morelos en la situación en la que se encuentra ahora, nunca se había visto tanta dejadez, tanta indiferencia de la autoridad municipal para con su conservación y mantenimiento.

Saber, por cuánto se vendió o qué fue lo que generó económicamente hablando esa mutilación reciente que se le hizo al parque, cómo se indemnizó, cuál fue el acuerdo de tomar de ese parque dicho espacio, por qué no se obligó a que se creara y como una forma de resarcir ese daño al menos un comité para su conservación y mantenimiento por algunos años.

Queda claro que lo que menos importa a las autoridades que gobiernan a una ciudad, a un estado es lo que necesita su comunidad, lo que demandan, lo que a simple vista se ve que está mal o que está en completo abandono.

Es una lástima para todos los residentes de Nuevo Laredo, que el Parque Morelos, ese que está ahí, enclavado a las orillas de ese famoso río Bravo, que es el resguardo de esa monumental asta y su bandera que orgullosa ondea en todo lo alto, abajo, en su suelo árido y con total desentono, tristemente no se encuentre más que desolación, indiferencia y total abandono.