El Mañana

viernes, 27 de marzo de 2020

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Peccata minuta

22 febrero, 2020

Esta semana en resumen fue caótica y por demás trágica, en
la que salieron a la luz asesinatos de menores y mujeres, muchos de ellos en
circunstancias inusuales y con un nivel extremo de violencia y sadismo.

Tamaulipas y la región fronteriza es ajena a esta
problemática, pero si observa las estadísticas son relativamente bajas y ahí es
donde es importante aclarar que no es porque existan poco casos, sino por cómo
la autoridad trata de esconderlos.

Algunos reportes señalan cómo algunos hechos violentos los
tipifican en rubros menos “alarmantes” como accidentes viales o incluso por
“causas naturales” atribuibles a enfermedades, claro que para ellos esos
accidentes y enfermedades pueden implicar algunas lesiones causadas por balas y
armas blancas, pero para el gobierno, es “peccata minuta”.

Al final, la realidad no coincide con las estadísticas que
pretende presentar el Estado a la Federación, partiendo de una manipulación de
origen en la captura de esta información tan delicada.

Además de representar una falta grave que seguramente cabe
en la descripción de diversos delitos, eso de alterar la información resulta
también un insulto para las víctimas y sus seres queridos, que sus muertes
violentas figuren como “accidentes” o “enfermedades”, entre otros tecnicismos
que suelen aplicar.

Aun así, para los residentes de la frontera y de todo el
Estado, con una noción de los hechos delictivos que suelen ocurrir y sus
proporciones, resulta evidente que las cifras que presenta el Estado se quedan
muy cortas y que los discursos en los que se pretende minimizar la situación,
no van con las necesidades del ciudadano que requiere acciones contundentes.

Al comenzar la administración de Cabeza de Vaca, éste
aseguró que en un año y ocho meses resolvería el problema de inseguridad
reduciendo a niveles muy bajos los índices delictivos; su gestión está por
concluir y esa promesa no sólo no parece estar cerca de cumplirse, sino que la
percepción es que ha empeorado considerablemente, a pesar de que el Gobernador
quiera asegurar lo contrario.

Efectivamente se trata de un tema complejo que debe atacarse
con estrategia, que es justamente el elemento que ha estado ausente de manera
generalizada, traduciéndose según estadísticas de Inegi con el ENSU, que los
ciudadanos perciben que todo ha empeorado en Tamaulipas.

Los tamaulipecos han manifestado en esas encuestas de Inegi
haber tenido incluso que cambiar algunos hábitos por la inseguridad que
enfrentan.