El Mañana

martes, 25 de junio de 2019

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Río Revuelto Los Redactores

Pedigüeños en cada esquina

7 abril, 2019

Los africanos y los pedigüeños en general han acaparado prácticamente todos los rincones de la ciudad, para muchos ciudadanos esto ha adquirido proporciones preocupantes.

Ayer hicimos el ejercicio de ir a la Paseo Colón -un punto predilecto de los pedigüeños- y solamente en 350 metros, que abarcan de la intersección con la calle Reynosa y el crucero de Reforma observamos pidiendo dinero a un grupo de niños deportistas (con sus padres), un indigente, dos hombres y dos mujeres africanas con tres niños en edad de kínder y una persona invidente con un acompañante, todos distribuidos en ese corto rango, esto sólo por citar un ejemplo que se documentó fotográficamente.

No cabe duda que el corazón del neolaredense es noble, pues independientemente de la validez de muchas de las causas por las que se pide dinero en las calles, cada vez que el semáforo en rojo siempre hay alguien que saca por lo menos una monedita de 5 pesos, claro que en nuestro recorrido de ayer vimos cómo en varias ocasiones los automovilistas regalaban 20, 50 y hasta 100 pesos y en el caso de algunos estadounidenses desde 1 a 5 dólares.

Aquí el problema es que no se les puede dar a todos, pues no nos dejará mentir que en sus recorridos habituales de su casa al trabajo, al mandado o cualquier trayecto, desde luego que se encontrará en varios cruceros con personas pidiendo dinero, sin duda saca una monedita para el primero que se tope y que le toque el corazón, pero después se encuentra a una segunda persona con su mano extendida y también lo apoya, pero la tercera, cuarta personas y siguientes no siempre se les puede ayudar.

La verdad es que no todos están tan necesitados, en el caso de los migrantes los podríamos dividir -para este ejercicio- en dos segmentos, pues por un lado están aquellos que tienen familiares en Estados Unidos que los esperan mientras que les otorgan el asilo político, mientras tanto les envían dinero, ropa y celulares para mantenerse comunicados y que su estadía en la ciudad sea más placentera.

Los cubanos son quienes regularmente caen en esta clasificación, pues es extremadamente común que familiares ya establecidos en Orlando o Miami les manden bienes, razón por la cual comúnmente muchos neolaredenses aseguran que los ven “mejor vestidos y con mejor celular que uno”, pero se debe a lo antes mencionado.

El otro segmento -obviamente- es aquel que luego de su larga travesía llega al último punto de espera, que es Nuevo Laredo, prácticamente sólo con lo que traen puesto y con la responsabilidad de alimentar a sus hijos pequeños.

Al final no se trata de ayudar o no, pues el neolaredense tiene el criterio para saber quién es el más necesitado y quién en verdad es agradecido.