El Mañana

martes, 19 de noviembre de 2019

Oscar Leal
Aventuras del Mantarraya Oscar Leal

Pesca de orilla

11 octubre, 2019

Después de nuestra última aventura de pesca sobre aguas de la presa Falcón, donde el viento nos obligó a desembarcar y gracias a este fenómeno natural nos brindamos la oportunidad de visitar y conocer la hidroeléctrica de Falcón, tour calificado con alto puntaje de aceptación; después de regresar a casa entramos de lleno en modo mantenimiento, después de detectar una ligera fuga de aceite en la transmisión del motor fuera de borda, visitamos al amigo Carlos Gracia de South Point Marine en Laredo, Texas, para que le aplicara un kit de afinación al motor.

Ya dentro de sus instalaciones resulta imposible no pasar a la sala de exhibición, donde los nuevos modelos de embarcaciones de la marca Tracker y Nitro te dejan con la boca abierta, desde la combinación de colores en franjas, tapizado y equipamiento de sonares te ponen la piel chinita, la gama de motores disponibles que aplican la tecnología de cuatro tiempos e inyección electrónica, lo cual los hace más limpios en sus emisiones, silenciosos y más potentes. Embarcaciones de última generación fabricadas a base de materiales ligeros como aluminio y fibra de vidrio, ultra resistentes, que permiten moldear cascos aerodinámicos, los cuales reducen la fricción contra el agua generando más estabilidad, que permite aprovechar el 100% de la potencia del motor para convertirla en pura velocidad.

En calidad de mientras dejamos en buenas manos nuestra modesta embarcación y armamos una visita al poblado de San Isidro, Texas, para visitar las márgenes del río Bravo, la brecha que nos permite ingresar hasta casi la orilla, después de caminar unos metros nos coloca frente a un claro muy visitado por la gente local, donde una pared de piedra laja emerge desde las corrientes del río, deteniendo un poco ésta formando un remanso ideal para lanzar una tercia de líneas cebadas con carnada natural a base de lombrices y trozos de hígado de res, ambas liberan aceites naturales las cuales dejan un buen rastro de olor sobre la corriente, lo cual permitió llamar la atención de un par de bagres, una carpas y cinco robaletas, ningún enganche fue de tamaño ostentoso pero al menos nos permitió pasar una tarde entretenida y liberar algo de adrenalina.

Después de caminar y explorar las márgenes hacia la parte norte, nos colocamos frente a un tronco hundido, ya de corteza muerta, ahí colocamos una par de mosquitos en las líneas y empezamos a atacar sus alrededores; en cuestión de cuatro lances las líneas de empezaron a tensarse, robaletas de 12 pulgadas, regordetas y muy activas empezaron a elevar nuestro pulso cardiaco. En promedio, de cada cinco lances, uno resultaba con premio, la voracidad de esta especie se hacía presente sobre la superficie del agua, cada que pasaban los señuelos cerca del tronco éstas se abarrotaban sobre la carnada artificial, provocando un chapoteo y rompiendo el curso de la corriente, fácil de distinguir a metros de distancia.

Está por demás confirmar que en ese tramo del río Bravo nos fue fácil encontrar estructuras donde se concentran los peces, la tarde fluyó a plenitud sumando decenas de enganches, confirmando que la pesca de orilla también ofrece momentos dignos de recordar.

Aventuras del Mantarraya Oscar Leal

Aguanieve