Sentir Cívico

Álvaro Morales

21 octubre, 2020

Pobre ciudad rica



Nuevo Laredo ha sido envidiada por muchos otros municipios, en especial de Tamaulipas, por su alto presupuesto anual. Su posición geográfica le permite ser un paso natural y estratégico para el comercio de importación y exportación. En gran medida, gracias a esto, es que recibe aportaciones superiores a otros municipios con igual o mayor densidad poblacional. En el 2020, Nuevo Laredo recibió un presupuesto de 3 mil 328 millones 994 mil 359 pesos con 87 centavos para su ejercicio. Dinero que, hasta ahora, no se ve en la ciudad.
Tiempos de presupuestos históricos son los que ha vivido la presente administración de Enrique Rivas, pero tal parece que dichos recursos vinieron a parar a manos incompetentes, pues su distribución no se refleja en la población. Como nunca antes, la ciudad está llena de baches, socavones, sin señalamientos adecuados, en donde los propios vecinos han tenido que actuar, ya sea poniendo ramas, llantas, o imágenes de Rivas en los baches como señalamientos. La obra pública municipal ha sido nula, cuando en otros tiempos veíamos que se construían gimnasios, plazas, escuelas, bibliotecas, áreas culturales como el Silao o recreativas, ahora eso no existe. El próximo año, cuando Enrique Rivas concluya sus dos periodos como alcalde, habrá ejercido de manera continua más de 15 mil millones de pesos de presupuesto… ¿Dónde quedó?
En el presupuesto de 2020 vemos un gasto de casi 608 millones de pesos en sueldos y prestaciones más otros 54 millones entre pensiones e impuestos a la nómina. Así como más de 110 millones de pesos en gastos de publicidad y promoción de la imagen del alcalde, dinero que se va a los conocidos medios llamados “chayoteros” de la localidad e incluso de fuera, pues existen notas pagadas por el municipio de Nuevo Laredo que salen en Cd. Victoria o Tampico para defender a Rivas.
En ese mismo presupuesto, aprobado por el cabildo a finales del 2019 y por el que no veo que los regidores de oposición exijan una rendición de cuentas haciendo un sospechoso silencio, se autorizan 767 millones 640 mil 660 pesos con 84 centavos a inversión de obra pública. ¿Dónde está dicha obra? 361 millones para construcción de vías de comunicación… ¿Cuáles?
En otra partida, Materiales y suministros, se autorizan 432 millones 608 mil 70 pesos con 38 centavos más 147 millones 280 mil 152 pesos y 33 centavos en el rubro de Servicios de instalación, reparación, mantenimiento y conservación, casi 580 millones en total. ¿Entonces por qué Servicios Públicos Primarios se queja de que no cuenta con materiales, ni recursos, ni nada para realizar su trabajo? Aquí va incluido un recurso de 1.5 millones de pesos para fumigación. ¿Por qué no lo ejercen? ¿O ya se lo gastaron?
En el desglose el presupuesto, considerando que fue un año atípico por la pandemia, no se da crédito a los gastos opacos que se observan tales como 91 millones de pesos en servicios profesionales, científicos, técnicos y otros servicios, o 131 millones en servicios de arrendamiento de los cuales 60 millones van para renta de maquinaria y herramientas (¿cuáles?) y 45 millones a “otros arrendamientos” que no se explican. Somos un municipio con un presupuesto de 5 millones de pesos para “Gasto en el orden social y cultural” que no se ven ejercidos en ninguna parte. Un municipio con 397 millones de pesos establecido para “Ayudas sociales” que no llegan a la población. Un municipio con un gasto autorizado de 52 millones 694 mil pesos para “Alimentos y Utensilios” de los cuales 36 millones 600 mil pesos son para “Productos alimenticios de animales” y 16 millones para personas.
Nuestro presupuesto es digno de una ciudad opulenta, pero en manos de un alcalde parco, perverso, ambicioso e inútil. Los números muestran que existen los recursos para cubrir una buena cantidad de baches, para construir más calles, para adquirir o rentar la maquinaria y equipo necesario para desarrollar obra pública en la ciudad que sirviera también como detonante económico. Pero no, en vez de eso lloran, piden, construirán un Centro de Convenciones con el dinero del Fideicomiso del Puente 3 y le imploran al Gobierno Federal que construya una estación de bomberos en el Puente 3 (que de hecho para eso es el dinero del fideicomiso, no para centros de convenciones).
Los regidores parecen comparsas, incluso aquellos a los que les dimos la confianza de ser oposición, como Sergio Ojeda que lejos de cuestionar y ser cuña, solapa los antojos de Rivas y prepara sendas cenas en su casa con Rivas, Cabeza de Vaca y el cabildo. Esa no es su labor, sino la de vigilar los recursos que se ejercen y defender a la ciudadanía, no a Enrique.
Nuevo Laredo podría parecer una ciudad rica, pero los beneficios sólo llegan a unos cuantos. ¿Dónde quedó el dinero? ¿Quién se lo está llevando? Porque evidentemente Nuevo Laredo no, esta hermosa ciudad rica que tiene como gobierno a un grupo perverso de vividores.

Más opiniones de
Álvaro Morales